Fiscal acusa a novio de usar líquido inflamable en muerte por incendio
Un hombre de 34 años fue imputado por femicidio tras pericias que contradicen su versión de haber encontrado a la pareja envuelta en llamas. La fiscal Giordano señala que el acusado habría vertido un líquido inflamable sobre el colchón y que la relación estaba marcada por violencia. El juez decidirá esta semana si ordena su prisión preventiva.
El martes por la mañana se celebró la audiencia en los Tribunales de la capital santafesina donde la fiscal del Ministerio Público de la Fiscalía de la Mujer, Natalia Giordano, formalizó la acusación contra un hombre de 34 años por el homicidio doloso calificado como femicidio. El imputado está señalado como autor de la muerte de su pareja, Naiara Esperanza Coronel, de 20 años, quien sufrió quemaduras en el 75 % de su cuerpo tras un incendio en el domicilio del barrio 12 de Octubre.
Según el relato inicial del hombre a la Policía, escuchó gritos provenientes del baño alrededor de las 2 a.m., abrió la puerta y encontró a la joven envuelta en llamas. Afirmó que intentó apagar el fuego arrojando agua, lo que le habría quemado la mano derecha. La víctima fue trasladada al Hospital José María Cullen en estado crítico y falleció a las 15 h del mismo día por una falla multiorgánica.
La fiscalía, sin embargo, basa su acusación en una serie de pericias y entrevistas que, a su juicio, desestiman la versión del acusado. Giordano sostuvo que los resultados indican que el incendio se originó por la aplicación de un líquido inflamable sobre el colchón mientras la víctima estaba acostada, lo que habría acelerado la propagación del fuego. Además, la fiscal señaló antecedentes de violencia en la relación: malos tratos, celos, insultos y agresiones tanto físicas como psicológicas.
El defensor del imputado, Santiago Rico, rechazó la hipótesis de la fiscal y calificó el hecho como “fortuito”. Según su defensa, el hombre intentó ayudar a la joven en el momento del siniestro y el incendio habría sido provocado por la combustión de un líquido utilizado para diluir una sustancia, en un contexto de consumo de drogas. No se precisó qué tipo de sustancia ni la cantidad involucrada.
La tía de Naiara, que acompañó la audiencia, señaló directamente al hombre como responsable: “Ella sola no se lo hizo. Él fue el que le quitó la vida a mi sobrina”. Añadió que la víctima había llegado a su casa en otras ocasiones con “los ojos negros”, insinuando episodios de violencia que, según ella, no fueron investigados en profundidad.
El juez Luis Octavio Silva, a quien corresponde decidir sobre la medida preventiva, escuchó los argumentos de ambas partes. La fiscal Giordano adelantó que solicitará la prisión preventiva del imputado para el miércoles, mientras que la defensa insiste en la necesidad de pruebas que demuestren la existencia de un accidente.
Quedan varias incógnitas que la investigación deberá aclarar. Las pericias afirman la presencia de un líquido inflamable, pero no se ha precisado su origen ni si el acusado tuvo acceso a él. La versión del defensor menciona un líquido para diluir drogas; sin embargo, la fiscal no ha explicado por qué ese mismo elemento habría sido usado para encender el colchón. Asimismo, la denuncia de violencia de género no ha sido acompañada de denuncias formales previas, lo que plantea dudas sobre la documentación de los supuestos malos tratos.
Otro punto crítico es la diferencia entre la declaración del hombre, que asegura haber intentado apagar el fuego, y la evidencia que indica que el incendio se habría iniciado deliberadamente. La quemadura en su mano derecha, que él atribuye a su intento de socorro, no ha sido analizada públicamente para determinar si corresponde a una exposición a llamas o a otro tipo de agente.
El caso sigue abierto y la decisión del juez sobre la prisión preventiva será el próximo paso del proceso. Mientras tanto, la familia de Naiara exige justicia y la fiscalía mantiene la acusación de femicidio, una figura legal que exige demostrar la existencia de violencia de género como elemento del delito. La defensa, por su parte, insiste en la necesidad de pruebas concluyentes que demuestren la ausencia de intención homicida. La resolución final dependerá de cómo se contraponan las pericias, los testimonios y la carga probatoria que cada parte logre presentar.



