Gobierno apuesta a Malvinas mientras se prepara una derrota en Diputados
Tras el discurso sobre las Islas, la mesa de Milei reúne a nuevos ministros para impulsar la base naval de Ushuaia y la defensa de la industria petrolera. Sin embargo, la presión opositora sobre el alivio a los morosos y la extensión de la emergencia por discapacidad amenaza con revertir la reciente baja del Riesgo País.
La tarde del miércoles la Casa Rosada volvió a ser escenario de la mesa política del oficialismo. El presidente Milei, recién reforzado por su alocución sobre Malvinas, convocó a una reunión que incluyó a Carlos Presti y a Pablo Quirno, ausentes en la última agenda. El objetivo: dar continuidad a la ofensiva diplomática y, al mismo tiempo, preparar la defensa de dos proyectos de ley que el Congreso podría rechazar este mismo día.
Presti, ahora vocero de la financiación de la futura base naval en Ushuaia, anunció que el proyecto no requerirá recursos estadounidenses. La información provino de una fuente de Balcarce, pero la nota no precisó de dónde proviene el presupuesto ni cuál será la contrapartida financiera del Estado. La ausencia de detalles plantea la pregunta de cómo se sostendrá una infraestructura tan costosa sin apoyo externo, y si la base será realmente un punto de presión para el debate del Presupuesto 2027 que el Ejecutivo debe presentar el próximo martes.
En paralelo, el canciller instruyó al procurador del Tesoro, Sebastián Amerio, a presentar denuncias contra las dos petroleras que operan en la plataforma de Malvinas. La medida se acompañó de una defensa pública del empresario Eduardo Elsztain, titular del 2 % de Falkland Company, una empresa que controla la logística en las islas. La coincidencia entre la denuncia a las petroleras y la protección a un accionista minoritario genera dudas sobre la consistencia del argumento del gobierno: ¿se trata de una política de soberanía o de un favorecimiento a intereses particulares?
El discurso de Milei también fue medido en redes. Santiago Caputo, asesor presidencial, compartió una encuesta que mostraba un 81 % de respaldo popular al enfoque sobre Malvinas. Sin embargo, el mismo día otros estudios ofrecieron resultados contrarios: Management & Fit indicó que seis de cada diez encuestados consideran la jugada como oportunista, y la consultora Ad Hoc reportó una caída del 78 % en las menciones al tema entre el viernes y el lunes. La disparidad entre los sondeos sugiere que la “fiebre Malvinas” podría ser efímera y que el apoyo oficialista no es tan sólido como aparenta.
En el Congreso, la mesa oficialista se prepara para una posible derrota en dos iniciativas críticas: una que busca aliviar a los morosos y otra que extiende la emergencia por discapacidad. La pérdida de estos proyectos podría revertir la reciente mejora del Riesgo País, que había descendido en las últimas semanas. Además, se percibe la consolidación de una nueva mayoría opositora en la Cámara de Diputados, lo que complica la capacidad del gobierno para aprobar su agenda.
Luis Caputo, ausente por la cumbre del G‑20, dejó al Banco Central mayor margen de maniobra para contener la cotización del dólar, pero varios invitados a la reunión pidieron una “activación” del BCRA. La solicitud se centra en la reducción de tasas de interés, medida que, según los participantes



