Secuestro de 15 años en São Paulo termina en muerte tras 100 horas
Una adolescente quedó retenida por su exnovio armado durante cuatro días en Santo André. Las negociaciones, transmitidas en vivo, culminaron con la irrupción policial y el disparo que le costó la vida. El agresor fue detenido y posteriormente juzgado.
Eloá Cristina Pimentel, de 15 años, vivía con su familia en Santo André, en el estado de São Paulo. El 13 de octubre de 2008, su exnovio, Lindemberg Alves Fernandes, de 22 años, irrumpió armado en el departamento donde ella estaba con su amiga Nayara Rodrigues da Silva y dos compañeros de escuela que ayudaban en un trabajo.
El joven había intentado retomar la relación, que llevaba aproximadamente un mes de separación, pero Eloá se negó. Tras la toma de rehenes, la policía llegó al edificio y empezó una negociación que se mantuvo en la televisión durante más de 100 horas. Los dos varones que estaban en el interior fueron liberados el mismo día; Eloá y Nayara permanecieron cautivas.
Durante la negociación Lindemberg amenazó con matar a Eloá y suicidarse. Tras unas 59 horas, liberó a Nayara, pero al día siguiente la policía solicitó que la adolescente regresara al departamento para colaborar con el diálogo, a petición del secuestrador. Eloá accedió y fue retenida nuevamente, extendiendo el cautiverio a más de cuatro días.
El 17 de octubre, después de escuchar lo que describieron como un disparo desde el interior, efectivos del Grupo de Acciones Tácticas Especiales (GATE) irrumpieron forzando la puerta. En el ingreso se produjeron dos disparos contra Eloá: uno en la cabeza y otro en la ingle. Fue trasladada de urgencia al Hospital Municipal de Santo André, donde se confirmó muerte cerebral al día siguiente. Su familia autorizó la donación de sus órganos.
Nayara también resultó herida por un disparo, pero sobrevivió y más tarde se convirtió en testigo clave del caso, relatando las horas que pasó con Eloá. Lindemberg fue detenido dentro del departamento y puesto a disposición de la justicia.
El operativo quedó bajo debate desde el principio. La decisión de hacer volver a Nayara al lugar después de haber sido liberada generó críticas y, años después, la justicia condenó al Estado de São Paulo a indemnizarla por los daños sufridos, al considerar que la autoridad tuvo responsabilidad en esa decisión. Asimismo, se discutió el momento exacto del disparo que habría motivado la irrupción policial; la versión policial sostenía haber escuchado un tiro, mientras que el testimonio de Nayara lo contradijo.
La Policía Civil acusó a Lindemberg de homicidio doloso calificado, dos intentos de homicidio, disparos y otros delitos. El juicio comenzó en febrero de 2012, con la declaración de 13 testigos, entre ellos los amigos de Eloá, sus hermanos, Nayara y varios policías. Lindemberg reconoció haber disparado contra Eloá durante la irrupción, alegando que creyó que ella intentaría arrebatarle el arma y que el disparo fue impulsivo, sin intención de matarla. Finalmente, fue condenado por los delitos imputados.



