Incendios forestales se disparan: alertas se duplicaron en julio
Las alertas por incendios en la cubierta vegetal de las capitales colombianas pasaron de 151 en junio a 315 en julio, y se mantuvieron altas en agosto. El fenómeno de El Niño, con temperaturas que en 11 ciudades no bajaron de 30 °C, también generó preocupación en Bogotá por posibles cortes de energía.
Según el último informe de Asocapitales, basado en los boletines diarios del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la cantidad de avisos de incendio forestal en las capitales del país se duplicó entre junio y julio de 2026. En junio se registraron 151 alertas; en julio la cifra subió a 315 y se mantuvo prácticamente estable en agosto, con 312 avisos. De los 312 de agosto, 122 fueron de nivel rojo, el nivel más alto de amenaza. En promedio, diez capitales estuvieron bajo alguna forma de alerta cada día durante ese mes.
El estudio, que cubre el periodo de mayo a agosto, indica que los dos últimos meses concentraron el 64 % de todas las alertas emitidas en esos cuatro meses. “El mapa de calor coincide directamente con las zonas en donde se registra la mayor frecuencia e intensidad de incendios forestales”, se lee en el documento de Asocapitales, señalando una clara relación entre la climatología y el riesgo de fuego.
Entre el 13 de agosto y el 2 de septiembre, 18 de las 32 capitales analizaron temperaturas máximas pronosticadas con promedios de 32 °C o más. En once de esas ciudades, las máximas previstas no descendieron de los 30 °C durante los cortes de medición considerados. Valledupar lideró la lista con una temperatura máxima promedio pronosticada de 37,9 °C y picos que alcanzaron los 40,7 °C. Le siguieron Neiva (36,8 °C), Cúcuta (36,3 °C, con máximas de 40,1 °C), Montería (34,4 °C) y Santa Marta (33,9 °C). Otros centros urbanos con promedios elevados fueron Puerto Carreño y Providencia (33,7 °C), Ibagué (33,5 °C), Riohacha (33,4 °C) y Sincelejo (33,2 °C).
Estas cifras térmicas se inscriben en la fase más intensa del fenómeno de El Niño, que según las previsiones del Ideam combinará en septiembre un aumento de las temperaturas, menor cantidad de lluvias, descenso de los caudales de los ríos y, en consecuencia, una mayor probabilidad de incendios. El análisis de Asocapitales advierte que la combinación de estos factores deja a las administraciones locales “ante la última ventana de preparación antes de la fase más intensa del fenómeno”. La entidad recomienda mantener activas las salas de crisis y aplicar medidas de prevención enfocadas en proteger fuentes hídricas, la biodiversidad y las comunidades expuestas a los incendios.
Paralelamente, la capital del país enfrenta otro riesgo vinculado al mismo fenómeno climático. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, alertó en una entrevista con Citytv sobre la posibilidad de dificultades en el suministro eléctrico si los picos de consumo superan la capacidad disponible del sistema. “Existe ese riesgo sin lugar a dudas, es latente, precisamente porque hoy no tenemos la capacidad”, sostuvo Galán, quien explicó que, aunque el sistema eléctrico está interconectado, no cuenta con el margen suficiente para abastecer a la región central cuando la demanda alcanza ciertos niveles.
El dirigente municipal añadió que el problema se agrava en los horarios de mayor consumo, cuando una gran cantidad de usuarios solicita energía simultáneamente. “Cuando hay picos de demanda, si la capacidad no da para atender ese momento, tenemos graves problemas”, advirtió. No anunció apagones programados ni afirmó que una interrupción sea inevitable, pero dejó patente la preocupación por un escenario de riesgo que podría materializarse si el consumo eléctrico supera la capacidad de respuesta del sistema.
El cruce de estos dos fenómenos –incendios forestales y posibles cortes de energía– subraya la vulnerabilidad de varias regiones ante El Niño. Las autoridades locales, tanto de las capitales más calurosas como de la zona central del país, han sido instadas a reforzar los planes de conting



