Milei silencia a Lula y plantea 2027 como duelo de ideas
En la reunión de gabinete celebró la ventaja de Flávio Bolsonaro, pero no mencionó el triunfo definitivo de Luiz Inácio Lula da Silva. El presidente utilizó el espacio para advertir que en 2027 los argentinos elegirán entre “el partido de la libertad” y “el partido del Estado”, mientras ausentes figuras clave como Patricia Bullrich y el ministro de Defensa generan dudas sobre la unidad interna.
El lunes, en el Salón Eva Perón, el presidente Javier Milei encabezó una reunión de gabinete que duró poco más de una hora. El libertario se limitó a felicitar la ventaja de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta de Brasil y a defender su programa económico, sin aludir directamente al triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva, que se confirmó el domingo pasado. Según fuentes presentes, el resultado brasileño no se mencionó en ningún momento del encuentro, aunque surgieron cuestionamientos sobre la estrategia electoral del PT.
Milei dedicó varios minutos a criticar el llamado “plan platita” que le atribuyen a Lula y reiteró que no habrá medidas “electoralistas” de cara a las elecciones presidenciales de 2027. En su discurso, el presidente acusó a los oficiales de Brasil de usar incentivos económicos para ganar votos y describió esas prácticas como “inmorales e injustas”. Una fuente citó al mandatario diciendo que “no se hace grande a la Argentina nuevamente con la trampa o la viveza criolla”.
En el mismo intercambio, Milei planteó la contienda de 2027 en términos de una confrontación clara: “por primera vez, los argentinos tendrán la posibilidad de elegir entre el partido de la libertad y la prosperidad versus el partido del Estado con todo su pasado por delante”. La frase, atribuida a una fuente del gabinete, quedó como el eje electoral del discurso.
El presidente también abordó el escenario internacional, señalando los conflictos entre EE. UU. e Irán y entre Ucrania y Rusia, y sus efectos sobre la oferta de petróleo y las tasas de interés. En materia legislativa, pidió avanzar con el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), la reforma electoral y la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. Esta semana, la mesa política no se reunirá como suele hacerlo cada martes.
La ausencia de la senadora Patricia Bullrich, quien recientemente criticó a Milei por sus declaraciones en la Fundación Faro, y del ministro de Defensa, Carlos Presti, que estaba de viaje, fue justificada por “motivos personales”. La falta de estos interlocutores plantea interrogantes sobre la cohesión del equipo y la disposición a debatir los temas que Milei expuso.
Participaron en la reunión el jefe de Gabinete Diego Santilli; el canciller Pablo Quirno; los ministros Juan Bautista Mahiques (Justicia), Alejandra Monteoliva (Seguridad), Sandra Pettovello (Capital Humano), Mario Lugones (Salud), Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado) y Luis Caputo (Economía), entre otros funcionarios de alto nivel.
El silencio respecto a Lula contrasta con la reacción de Milei tras la primera vuelta brasileña, cuando el 5 de octubre celebró la ventaja de Bolsonaro y calificó el “plan platita” como una “receta del pasado”. La discrepancia entre la postura pública y la ausencia de referencias directas a la victoria brasileña vuelve a poner en tela de juicio la estrategia comunicacional del presidente.
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