Quiebra de Algodonera Vicentin amenaza 350 empleos en Reconquista
La empresa textil vinculada a la familia Vicentin, con 350 empleados y fábricas en tres provincias, fue declarada en quiebra tras dos años de concurso sin ofertas. La deuda supera los 260 millones de dólares y 1,5 mil millones de pesos, lo que deja en el aire el futuro del empleo y de los activos productivos.
La Justicia de Santa Fe, a cargo del juez Fabián Lorenzini, decretó la quiebra de Algodonera Avellaneda SA, la mayor algodonera vinculada a la familia Vicentin. El fallo, emitido en la tarde de hoy, pone fin a un concurso de acreedores que se prolongó por más de dos años sin que surgieran propuestas de compra ni se alcanzaran mayorías legales para el salvataje.
Según el mismo dictamen, la compañía debe al Banco Nación la suma de $1.585.782.428,89 y, en dólares, US$260.791.600,40, lo que representa el 80 % de las acreencias no saldadas. Además, la Sindicatura registró un pasivo post concursal de $6.818.717.040,87, correspondiente a obligaciones de energía eléctrica, impuestos y salarios pendientes para los períodos 2025‑2026.
Algodonera Avellaneda opera en Reconquista, donde mantiene una planta hilandera, y cuenta con desmotadoras en General Pinedo (Chaco) y Banderas (Santiago del Estero). La empresa mantiene alrededor de 350 puestos de trabajo, pero actualmente funciona solo al 60 % de su capacidad, una medida que buscaba cubrir los sueldos mientras se intentaba reestructurar la deuda.
El juez explicó que la declaración de quiebra se produce “después de haber realizado todos los esfuerzos posibles y agotado cada instancia legal previa”. En el proceso, la empresa intentó excluir al Banco Nación como “acreedor hostil”, solicitud que el tribunal consideró improcedente.
Con la quiebra declarada, el tribunal abre la posibilidad de que la planta continúe operando bajo un esquema de “continuidad transitoria”. Lorenzini señaló que mantener una mínima actividad productiva podría preservar el valor de los activos y, sobre todo, salvaguardar empleos mientras se define la liquidación total o la venta de unidades de negocio en funcionamiento.
Quedan varias incógnitas. ¿Quién asumirá la deuda pendiente y bajo qué condiciones? ¿Qué garantías existen para que los 350 trabajadores no pierdan sus puestos antes de que se concrete una eventual venta? La ausencia de ofertas durante el concurso sugiere que los potenciales compradores perciben riesgos demasiado altos, pero la justicia no detalla qué factores influyeron en esa falta de interés.
En tanto, el sector algodonalista de la región pierde una pieza clave de su cadena productiva. La continuidad de la planta, aunque limitada, será decisiva para evitar un vacío que afecte a productores de algodón y a los proveedores de servicios energéticos que ya aparecen como acreedores en el pasivo post concursal.
La declaración de quiebra de Algodonera Avellaneda marca otro golpe para la familia Vicentin, que ya enfrenta procesos judiciales y financieros en otras áreas. La expectativa ahora recae en la autoridad judicial y en posibles postores que, si aparecen, deberán asumir una deuda que supera los 260 millones de dólares y más de un billón de pesos en obligaciones locales. Sin una solución clara, el futuro de la empresa y de sus empleados sigue en la incertidumbre.






