Accidente destruyó la cara del primer ganador de Operación Triunfo
Claudio Basso, quien se consagró como el primer campeón de Operación Triunfo en 2003, sufrió en 2006 un grave choque que le provocó múltiples fracturas faciales y amenazó con dejarlo ciego y sin poder cantar. En la entrevista “La vida después” relató la noche del accidente, el mes que pasó a oscuras y cómo ha vuelto a abrazar el cariño del público.
Claudio Basso llegó a la fama en 2003 tras ganar la primera edición argentina de Operación Triunfo. Antes de la tele, vivía en Cipolletti, donde trabajaba en el depósito de un hospital y, según cuenta, también desempeñó oficios de albañil, plomero y sanguchero para llegar a fin de mes y mantener a sus dos hijos. Su rutina incluía largas jornadas de trabajo y recorridos en bicicleta de más de 40 kilómetros diarios.
El salto a la televisión se dio cuando, tras ver la versión española del programa, decidió presentarse al casting en Neuquén. Allí fue descubierto por Rubén Goldín, coach del programa, quien lo seleccionó entre 782 aspirantes. El paso al casting de Buenos Aires implicó, para Basso, el pago del viaje en colectivo y la esperanza de cambiar su vida. Tres meses y medio pasó encerrado en la casa del reality, una experiencia que describió como similar a “Gran Hermano”, pero con cantantes.
La victoria le llevó a giras internacionales, a viajar en camionetas blindadas y a firmar autógrafos durante doce horas seguidas. Sin embargo, la fama tuvo un revés brusco. En septiembre de 2006, mientras transitaba por la autopista que une a Cipolletti con Rosario, su vehículo se vio involucrado en un choque que le provocó fracturas múltiples en el rostro. Las lesiones borraron sus facciones y pusieron en riesgo su visión y la capacidad de emitir la voz que lo había catapultado a la notoriedad.
Basso recordó la noche del accidente como una experiencia casi sobrenatural: “sentí la presencia de un ángel”. El impacto lo dejó inconsciente y, durante el mes siguiente, vivió “a oscuras”, sin poder reconocer su propio reflejo. Los médicos le advirtieron que podría quedar ciego y que la recuperación de la voz sería incierta. A pesar de la gravedad, el cantante sostuvo que la angustia se mezcló con la determinación de volver a cantar.
La rehabilitación incluyó múltiples cirugías reconstructivas y un proceso prolongado de fisioterapia facial. En “La vida después” explicó que, tras el accidente, la gente que lo había apoyado durante el programa no lo olvidó. “Hoy abrazo con tranquilidad el cariño de la gente que no me dejó”, afirmó. Además, señaló que la experiencia le enseñó a valorar más el tiempo con sus hijos, quienes entonces tenían cuatro años.
Desde entonces, Basso ha retomado presentaciones esporádicas y sigue participando en eventos vinculados a la música. Aunque no ha recuperado la fama de los años posteriores a Operación Triunfo, mantiene una relación cercana con sus seguidores y con la comunidad que lo vio triunfar. Su historia, marcada por la superación de una lesión que casi le quitó la voz, se ha convertido en un ejemplo de resiliencia dentro del panorama del espectáculo argentino.



