Argentina lidera la respuesta al brote de hantavirus en crucero sudamericano
Una investigación publicada en The Lancet elogia la rapidez y el alcance del sistema de salud argentino frente al contagio que se detectó a bordo de un crucero que arribó a la costa. El estudio señala la capacidad de diagnóstico y la coordinación interinstitucional como claves, a la vez que recuerda advertencias previas sobre la fragilidad de la gestión sanitaria en la región.
El 28 de julio de 2024 la revista médica The Lancet difundió un artículo que revisa la gestión de la emergencia sanitaria provocada por el hantavirus en un crucero que llegó a Puerto Madryn a principios de junio. Según los autores, la respuesta argentina combinó recursos de diagnóstico molecular, vigilancia epidemiológica y protocolos de aislamiento que evitaron que el brote se extendiera a la población local.
El brote se dio a conocer cuando diez pasajeros presentaron fiebre alta, dolor muscular y, en algunos casos, hemorragias internas. Las pruebas de laboratorio confirmaron la presencia del hantavirus Andes, una cepa endémica en la región pampeana y en la Patagonia norte. La investigación del The Lancet indica que, tras la primera sospecha, el Ministerio de Salud activó el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica y movilizó al Instituto Nacional de Enfermedades Virales (INEV) para realizar pruebas de PCR en menos de 12 horas.
En total, se confirmaron 12 casos entre pasajeros y tripulantes, con dos fallecimientos. Todos los pacientes fueron trasladados a hospitales de la provincia de Chubut con aislamiento estricto, y se iniciaron tratamientos de soporte respiratorio y antivirales experimentales bajo protocolos de uso compasivo. La rápida identificación del agente permitió que las autoridades locales establecieran una zona de contención en el puerto y lanzaran una campaña de información dirigida a los residentes y a los turistas que permanecían en la zona.
El artículo destaca la infraestructura de diagnóstico que Argentina había fortalecido tras la pandemia de COVID‑19. El INEV, en colaboración con la Red Nacional de Laboratorios de Referencia (RNL), amplió su capacidad para procesar 500 pruebas diarias, lo que facilitó la confirmación de casos y la realización de estudios de secuenciación viral. Según el estudio, la disponibilidad de kits de PCR específicos para hantavirus, desarrollados por la Universidad Nacional del Sur, fue decisiva para acortar los tiempos de respuesta.
Además de los recursos técnicos, la publicación subraya la coordinación entre diferentes niveles de gobierno. El Ministerio de Salud, la Secretaría de Salud de la Nación y los gobiernos provinciales establecieron un comité de emergencia que se reunió diariamente. En esas instancias se revisaron los datos de casos, se ajustaron los protocolos de aislamiento y se planificó la distribución de equipos de protección personal a los hospitales de la zona. La participación activa de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) también fue relevante; la entidad envió expertos en manejo de enfermedades zoonóticas y facilitó la capacitación de personal de salud local.
El informe de The Lancet menciona, sin embargo, que el éxito argentino contrastó con la situación en otros países de América Latina, donde la fragmentación institucional y la escasez de laboratorios de referencia dificultaron la detección temprana de brotes similares. Un análisis publicado a principios de 2024 advertía que la falta de un marco regional de coordinación sanitaria podría convertir eventos locales en crisis transfronterizas. En el caso argentino, los autores atribuyen la efectividad a la existencia de una red nacional de vigilancia que ya había sido puesta a prueba durante la crisis del COVID‑19 y que, según los investigadores, “sirvió de columna vertebral para la respuesta al hantavirus”.
Los investigadores también señalaron que, pese a los logros, persisten desafíos. La detección precoz de hantavirus sigue dependiendo de la sospecha clínica, lo que implica una necesidad de capacitación continua para médicos de atención primaria. Asimismo, la disponibilidad de tratamientos específicos sigue limitada; la mayor parte de la terapia se basa en medidas de soporte y en protocolos experimentales que aún están bajo estudio.
En respuesta a la publicación, el ministro de Salud, Dr. Sergio Mendoza, agradeció la valoración internacional y reiteró el compromiso de seguir reforzando la capacidad de respuesta del país. “Este reconocimiento confirma que la inversión en laboratorios y en la capacitación de nuestro personal ha dado frutos. No podemos bajar la guardia, y seguiremos trabajando para cerrar los vacíos que aún existen”, declaró en una conferencia de prensa el 30 de julio.
Por su parte, la comunidad científica local celebró la publicación como una prueba de que la investigación argentina está ganando visibilidad en revistas de alto impacto. El Dr. Lucía Gómez, directora del laboratorio de diagnóstico del INEV, destacó la importancia de publicar datos de campo en tiempo real. “Cuando compartimos nuestras experiencias con la comunidad internacional, contribuimos a que otros países aprendan de nuestros aciertos y errores”, afirmó.
El brote de hantavirus en el crucero también generó preocupación entre los operadores turísticos. La Asociación Argentina de Cruceros emitió un comunicado en el que pidió revisar los protocolos de higiene a bordo y reforzar la capacitación del personal en la detección de síntomas de enfermedades zoonóticas. La autoridad portuaria de Puerto Madryn, por su parte, anunció la implementación de inspecciones sanitarias más rigurosas para



