Canadá impone 20 mil millones en aranceles a EE.UU. tras 50%
El gobierno canadiense anunció este martes una medida de represalia que grava en un total de 20 mil millones de dólares a productos estadounidenses, entre los que están el acero, la leche y la maquinaria agrícola. La decisión llega después de que Washington anunciara un impuesto del 50 % a las importaciones canadienses, intensificando la disputa comercial entre ambos países.
El gabinete de comercio de Canadá confirmó que a partir del lunes se aplicarán aranceles a una serie de bienes procedentes de Estados Unidos, por un valor estimado en 20 mil millones de dólares anuales. Entre los productos gravados se encuentran el acero, los lácteos, electrodomésticos y equipos de maquinaria agrícola. La medida forma parte de una estrategia de respuesta a la reciente decisión de la administración estadounidense de imponer un gravamen del 50 por ciento a una amplia gama de importaciones canadienses, medida que, según explicó el secretario de Estado de Comercio de EE.UU., busca presionar a Ottawa para que reduzca sus subsidios a la industria siderúrgica y a los productores agrícolas.
“Esta es una acción proporcional a la que nos ha impuesto Washington”, declaró el ministro de Comercio de Canadá, Mary Ng, en una rueda de prensa en Ottawa. “Nuestro objetivo es proteger a los sectores productivos que se verían afectados por la política estadounidense y restablecer un equilibrio en la relación comercial”. Ng añadió que la medida será revisada cada seis meses, según evolucione la negociación entre ambos gobiernos.
El nuevo arancel cubre aproximadamente el 15 % del total de importaciones estadounidenses a Canadá, según datos de la Oficina de Estadísticas de Canadá. El sector del acero será el más impactado, con un arancel del 25 %, mientras que los productos lácteos enfrentarán un gravamen del 20 %. Los electrodomésticos y la maquinaria agrícola, que representan un 10 % y un 8 % de las importaciones respectivamente, tendrán tasas del 15 % y del 12 %.
Los fabricantes canadienses de acero y lácteos, que ya habían denunciado la presión de los subsidios estadounidenses, recibieron la noticia como un alivio. “Este arancel nos brinda una herramienta para nivelar la competencia”, comentó Carlos Méndez, presidente de la Asociación Canadiense del Acero. Méndez subrayó que el sector había perdido cerca de 300 millones de dólares en exportaciones al mercado estadounidense desde que se implementaron los subsidios en 2022.
Por su parte, los representantes de la industria de electrodomésticos y maquinaria agrícola expresaron cautela. “Si bien la medida protege a ciertos sectores, también podría encarecer los insumos que usamos en la producción local”, señaló Ana López, directora de la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola. López advirtió que un aumento en los costos de importación podría trasladarse a los precios finales que pagan los agricultores argentinos y canadienses.
La reacción en Washington fue inmediata. El secretario de Comercio de EE.UU., Gina Raimondo, calificó los aranceles canadienses de “desproporcionados” y anunció que su gobierno evaluará opciones para contrarrestar la medida. “No vamos a permitir que Canadá use la coerción económica para obligarnos a cambiar nuestras políticas”, sostuvo Raimondo. En una conferencia de prensa, el portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, reiteró que Estados Unidos mantendrá el gravamen del 50 % mientras siga sin una respuesta concreta de Ottawa.
El conflicto se inserta en un contexto de tensiones comerciales que se remontan a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ahora reemplazado por el Acuerdo Estados Unidos‑México‑Canadá (USMCA). Desde su entrada en vigor en 2020, el USMCA ha sido objeto de revisiones y disputas, particularmente en áreas como la producción de acero y los subsidios agrícolas. En 2023, Canadá ya había presentado una queja ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra los subsidios estadounidenses a la industria siderúrgica, proceso que sigue sin resolverse.
Analistas de comercio internacional señalan que la escalada de aranceles podría afectar no solo a los sectores directamente involucrados, sino también a la cadena de suministro regional. “Los fabricantes que dependen de componentes transfronterizos verán sus costos subir, lo que repercutirá en la competitividad de sus productos en mercados externos”, explicó María González, economista del Instituto Argentino de Comercio Exterior. González añadió que la incertidumbre puede retrasar inversiones planificadas en fábricas y centros logísticos tanto en Canadá como en Estados Unidos.
A nivel de consumidores, los precios de algunos bienes importados podrían experimentar aumentos modestos en los próximos meses. Un estudio preliminar del Banco de Canadá indica que los aranceles podrían traducirse en un alza del 1,2 % en la canasta de productos de consumo, principalmente en artículos de cocina y equipos agrícolas. El mismo informe advierte que el impacto total dependerá de la duración de la disputa y de la capacidad de los exportadores estadounidenses para absorber parte del costo adicional.
Mientras tanto, el sector agrícola argentino observa con atención la evolución del conflicto. Exportadores de soja y maíz que utilizan maquinaria canadiense temen que el encarecimiento de equipos pueda afectar sus márgenes de ganancia. “Cualquier alza en los costos de producción repercute directamente en los precios internacionales de nuestros granos”, comentó Jorge Ramírez, presidente de la Confederación de Cooperativas Argentinas.
En los próximos días, se espera que los gobiernos de Canadá y Estados Unidos reanuden conversaciones bilaterales para intentar desactivar la escalada. Según fuentes cercanas a la diplomacia, ambas partes estarían dispuestas a negociar reducciones parciales de aranceles si
