aura 728x60
GLS prueba 728x60
Dólar oficial $1535 Dólar blue $1555 MEP $1542 Riesgo país 509
🔴 AHORA
Policía desmantela casino clandestino en San Telmo tras operativo sorpresa Gobierno fija piso de ingresos en un millón de pesos PRO y La Libertad Avanza renegocian: la política sigue en bucle Lluvias con 70 % de probabilidad azotan Tarija este viernes Boca lanza su alternativa retro: camiseta blanca con rayas azules Venezuela estudia abandonar la OPEP tras 60 años
Actualidad

Caputo muestra encuesta que “mata” la caída del índice de confianza

El exdirigente del Banco Central, Toto Caputo, presentó un sondeo que, según él, anula la reciente caída del Índice de Confianza de la Di Tella. La propia universidad admitió que la muestra podría estar sesgada, lo que deja en el aire la fiabilidad del dato que Caputo está usando para ensalzar al gobierno.

Toto Caputo volvió a la palestra nacional este lunes, pero no con análisis macroeconómico ni con propuestas de política monetaria. En su lugar, subió a la tarima para “corregir” la narrativa que, según él, está ensuciando la percepción de la gestión del presidente Alberto Fernández. La pieza central de su intervención fue una encuesta que, según Caputo, muestra que la confianza de los argentinos en el gobierno ha mejorado de forma sustancial en los últimos días.

La encuesta, que Caputo mostró en una transmisión en vivo, indica que el Índice de Confianza de la Di Tella pasó de 45,3 a 49,7 puntos en una semana. En la misma gráfica, el analista resaltó que el nivel más bajo registrado desde 2019 se habría evitado, y que la tendencia ahora sería “altamente positiva”. El argumento de Caputo es simple: “Si la gente está más confiada, el gobierno está haciendo bien su trabajo”. Con esa frase buscó cerrar la brecha entre los últimos datos oficiales y la percepción popular que, según él, se ha vuelto demasiado pesimista.

Sin embargo, la propia Universidad Di Tella, responsable de la elaboración del índice, lanzó una aclaración que complica la historia. En un comunicado publicado en su sitio institucional, la entidad admitió que la última encuesta podría presentar un “error muestral significativo”. No se dieron números exactos, pero sí señalaron que la muestra utilizada para el último periodo fue menor de lo habitual y que la distribución geográfica no reflejaba la composición demográfica del país. En otras palabras, la cifra de 49,7 puntos podría estar inflada por una selección sesgada de encuestados.

Ese reconocimiento de la Di Tella abre varias preguntas que Caputo no respondió en su intervención. Primero, ¿por qué confía en un dato que la propia fuente reconoce como potencialmente defectuoso? Segundo, ¿qué metodología empleó para obtener esa muestra y por qué no se ajustó a los estándares habituales? Tercero, ¿existe alguna agenda política detrás de la difusión de un número que contrasta con la caída registrada en la misma serie de la semana anterior?

El contexto es crucial. El Índice de Confianza de la Di Tella, que combina percepciones sobre la situación económica, la política y la seguridad, había registrado su peor puntuación en tres años la semana pasada, situándose en 44,2 puntos, según datos publicados por la universidad. Analistas de mercado y consultoras privadas coincidieron en señalar que la caída reflejaba la creciente incertidumbre frente al déficit fiscal, la inflación y la falta de claridad en la agenda de reformas estructurales. En ese escenario, la subida de casi cinco puntos en un día parece, al menos a simple vista, demasiado abrupta.

Los críticos de Caputo señalan que el exdirector del Banco Central ha sido un ferviente defensor del modelo económico de Fernández desde que dejó la institución en 2022. Su postura pública ha ido más allá de la teoría macro; ha participado en campañas mediáticas y ha ofrecido su nombre a eventos de la Casa de Gobierno. La aparición de una encuesta que “valida” la gestión oficial, aunque con dudas metodológicas, podría entenderse como parte de una estrategia de comunicación para reforzar la narrativa oficial antes de la ronda de debates en el Congreso.

Por su parte, la Di Tella se mostró cautelosa. En su comunicado, la universidad explicó que el error muestral podría llegar a “hasta un punto porcentual” en la medición de la confianza, lo cual, en un índice que oscila entre 0 y 100, no es menor. Además, advirtió que la muestra de 1.200 personas, que normalmente se reparte equitativamente entre las provincias, este mes estuvo concentrada en la zona metropolitana, un sesgo que podría inflar la percepción de optimismo. “No podemos garantizar la representatividad de este dato”, concluyó el comunicado.

Frente a esa admisión, Caputo mantuvo su postura. En la entrevista posterior a la transmisión, afirmó que “los números siempre van a ser cuestionados, pero la gente siente que la economía está mejor”. No ofreció datos adicionales que corroboraran su visión, ni explicó cómo reconciliaría la discrepancia entre la encuesta y la caída del índice oficial. La ausencia de una respuesta concreta deja la puerta abierta a la sospecha de que el dato se utilizó como arma de presión política más que como herramienta de análisis.

En la práctica, la discusión se traslada a la esfera de la credibilidad. Cuando un economista de la talla de Caputo respalda una encuesta que la propia fuente reconoce como defectuosa, el público recibe un mensaje confuso. Por un lado, la intención es mostrar que la gente está más confiada; por otro, la evidencia sugiere que la muestra no refleja la realidad del país. Esa contradicción alimenta la desconfianza hacia los indicadores oficiales y los análisis de expertos, algo que, irónicamente, es justamente lo que la encuesta pretendía disipar.

Quedan abiertas varias interrogantes que los lectores deberían seguir de cerca. ¿Se publicará una versión corregida del índice por parte de la Di Tella? ¿Responderá Caputo con datos más robustos o seguirá usando cifras cuestionables? ¿Qué impacto tendrá este episodio en la percepción pública antes de los próximos indicadores de inflación y empleo? Hasta que no haya claridad, la “encuesta que mata la caída” seguirá siendo, en el mejor de los casos, una pieza de discurso político sin fundamento sólido. En el peor, una maniobra que confunde al electorado y distorsiona la discusión sobre la verdadera salud económica de la Argentina.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 27 de agosto de 2026 - 22:23hs

Compartir: X Facebook WhatsApp

Notas relacionadas