EE.UU. autoriza venta de cuatro Blackhawk por 140 millones
El Departamento de Estado aprobó la transferencia de cuatro helicópteros UH‑60L al Ejército argentino, con motores y equipos de comunicación incluidos. El ministro de Defensa, Carlos Presti, anunció que los aparatos llegarán a fines de 2026 y que la operación forma parte de una serie de compras que también incluyen Stryker y F‑16. La autorización no equivale a la firma del contrato y deja varias incógnitas sobre costos y plazos.
El jueves el Departamento de Estado de Estados Unidos dio luz verde a la venta de cuatro helicópteros militares UH‑60L Blackhawk a la República Argentina, por un valor total de 140 millones de dólares. La autorización incluye, además de las aeronaves, dos motores T700‑GE‑701D de General Electric y una lista de equipos auxiliares —transpondedores, sistemas de aterrizaje, radios, GPS, dispositivos de rescate y software de mantenimiento— que, según la normativa estadounidense, no se consideran sistemas de defensa principales.
El ministro de Defensa, Carlos Presti, aseguró que los helicópteros serán entregados en diciembre próximo en EE. UU. y que “van a estar llegando a la Argentina en el primer trimestre de 2027”. En la misma entrevista, Presti vinculó la compra con otras adquisiciones en curso: 235 vehículos blindados Stryker, de los cuales 60 entrarían antes de fin de año, fusiles israelíes Arad 5 y Arad 7 para sustituir a los FAL, y una segunda tanda de aviones F‑16 provenientes de Dinamarca que elevaría el total a 24 unidades. También mencionó la incorporación de un avión de exploración marítima, helicópteros de montaña y un escuadrón de tanques.
Desde Washington, el comunicado oficial subraya que la venta “respaldará los objetivos de política exterior y de seguridad nacional de los Estados Unidos al mejorar la seguridad de un aliado importante fuera de la OTAN”. La justificación se centra en el fortalecimiento de la seguridad fronteriza, la lucha contra el crimen transnacional y la capacidad de respuesta humanitaria o ante desastres.
Sin embargo, la propia fuente aclara que la autorización del Departamento de Estado no implica la compra definitiva. Para concretar la operación, ambos gobiernos deberán firmar una Carta de Oferta y Aceptación (LOA) dentro del programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS). El proceso, iniciado en marzo tras una reunión en el Pentágono entre Presti y el subsecretario de Defensa de EE. UU., aún no ha culminado, y la fecha de la firma sigue sin confirmarse.
La noticia deja varias preguntas sin respuesta. Primero, el precio total de 140 millones de dólares no se desglosa; no se sabe cuánto corresponde a los helicópteros y cuánto a los equipos complementarios. Tampoco está claro cómo financiará el Estado argentino esa suma, considerando que el presupuesto de defensa ha sido objeto de recortes en los últimos años. Segundo, la entrega está prevista para finales de 2026 y principios de 2027, lo que implica un lapso de más de dos años desde la autorización hasta la puesta en operación; la fuente no explica por qué el proceso será tan prolongado.
Otro punto crítico es la lógica estratégica que sustenta la compra. Los Blackhawk están destinados a relevar a los Bell UH‑1H/Huey II, que llevan más de medio siglo en servicio. Si bien la sustitución de aeronaves obsoletas tiene sentido operativo, la decisión se produce en medio de un paquete más amplio que incluye vehículos blindados, cazas F‑16 y armamento de origen israelí. La combinación sugiere una reorientación de la doctrina militar argentina, pero la fuente no detalla cuál es la prioridad entre estos sistemas ni cómo se integrarán en la estructura actual del Ejército.
Finalmente, la declaración estadounidense de que Argentina es “un aliado importante fuera de la OTAN” plantea interrogantes sobre la naturaleza de esa alianza. A diferencia de países como Colombia o Brasil, que mantienen acuerdos de cooperación más profundos, Argentina no forma parte de alianzas militares formales con EE.



