El FMI podría perdonar a Milei por fallar el superávit
La misión del Fondo Monetario Internacional revisa la tercera revisión del programa 2025 y evalúa un posible waiver por el déficit de 570 000 millones de pesos frente a la meta de superávit. Mientras tanto, la meta de reservas se alcanzó tras recortes de exigencias y un revalúo del oro, pero la discusión sigue abierta.
La delegación del FMI llegó a Buenos Aires el lunes pasado y, durante una semana, sostuvo reuniones en la sede del Banco Central con el viceministro de Economía, José Luis Daza. El objetivo central de la visita: la tercera revisión del programa económico firmado en 2025, que incluye la evaluación del cumplimiento de la meta de superávit primario y la acumulación de reservas internacionales.
En el primer semestre de 2026 el Gobierno acumuló un superávit primario de 6,29 billones de pesos, según informó el director del CEPA, Hernán Letcher. La meta vigente al 30 de junio era de 6,86 billones, lo que deja una brecha de 573,974 millones de pesos (cerca de 570 mil millones). La diferencia reaviva la posibilidad de que el FMI conceda un “waiver”, una dispensa que permitiría al Ejecutivo sortear el incumplimiento sin que ello implique una sanción automática.
El propio FMI redujo la meta fiscal antes de junio: de la exigencia inicial de 8,46 billones pasó a 6,86 billones, recortando el objetivo en 1,60 billones. La pregunta que surge es hasta dónde llega la flexibilidad del organismo. ¿El ajuste de la meta fue una medida de buena fe o una señal de que el programa ya no es suficientemente ambicioso? La falta de claridad sobre los criterios que guiaron esa reducción deja espacio a la crítica.
El incumplimiento se vinculó, según la fuente, a la demora del Congreso para aprobar la Inocencia Fiscal II. La paralización obligó a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) a postergar la declaración jurada del impuesto a las Ganancias de personas físicas, recortando los ingresos esperados para el semestre. El texto no detalla cuánto afectó exactamente esa postergación al presupuesto, ni si existen planes para compensar la pérdida. Esa ausencia de cifras dificulta evaluar la magnitud del problema y la necesidad real de un waiver.
En contraste, la segunda línea de la revisión muestra un cumplimiento positivo: el objetivo de reservas se alcanzó por primera vez desde la firma del programa 2025. La variación acumulada de reservas netas desde fines de 2024 fue de –3.111 millones de dólares, por debajo del límite de –8.600 millones que el FMI fijó para junio. Sin embargo, esa “victoria” se construyó sobre dos cambios sustanciales. Primero, en mayo el FMI redujo la meta de acumulación en 11.800 millones de dólares, pasando de una exigencia positiva de 3.200 millones a un rango negativo. Segundo, el organismo adoptó como fecha de valuación el 31 de diciembre de 2025, lo que generó un salto contable de 3.012,6 millones de dólares por el revalúo del oro. En otras palabras, el cumplimiento depende tanto de la flexibilidad del propio FMI como de ajustes contables que no reflejan necesariamente una mejora real en la posición de reservas.
Estas modificaciones plantean dudas sobre la consistencia del programa. Si la meta de reservas se “cumple” gracias a recortes y a la revaluación de activos, ¿qué garantía hay de que la política monetaria sea sostenible a largo plazo? El artículo no indica si el FMI evaluó la calidad de los activos que respaldan el cálculo ni si se consideró el impacto de la caída del 13 % en la cotización del oro hasta junio.
La misión del FMI concluirá el martes con la salida de una comitiva encabezada por el presidente Javier Milei, el ministro de Economía Sergio Caputo, el viceministro Daza, el secretario de Coordinación de Energía y Minería Daniel González y el presidente del BCRA Santiago Bausili. La ausencia de Caputo en las reuniones locales, mientras asistía a la ONU en Nueva York, también quedó sin explicación en la fuente: ¿su presencia habría alterado el tono de las negociaciones?
En suma, la revisión deja dos puntos críticos sin respuesta clara: la lógica y los límites de las flexibilizaciones del FMI, y el



