Graduó en Derecho tras cinco años como recolector de basura
A los 21 años José Israel Hernández Chávez recibió su título mientras aún conducía el camión de residuos que lo sustentó durante la carrera. La foto del joven con la toga y el vehículo de la empresa de recolección se volvió viral, generando debate sobre la accesibilidad a la educación superior en Argentina.
José Israel Hernández Chávez, de 21 años, culminó la licenciatura en Derecho en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) el pasado viernes. La ceremonia de graduación coincidió con la última jornada de trabajo en la empresa municipal de recolección de residuos de Río Gallegos, donde el joven desempeñó el puesto de recolector durante cinco años.
El recorrido de Hernández Chávez empezó a los 16 años, cuando ingresó a la empresa de saneamiento local como operario de línea. “Tenía que pagar la matrícula y los materiales de estudio, y el sueldo de la empresa era lo único que me permitía seguir”, explicó al llegar a la sala de graduación, mientras ajustaba la toga sobre el hombro. La rutina consistía en jornadas de ocho horas en la madrugada, seguidas de clases en la universidad y estudio nocturno. En total, el estudiante acumuló más de 2.000 horas de trabajo en la recolección de basura antes de terminar la carrera.
El caso ganó notoriedad cuando un compañero de clase capturó una fotografía del momento: Hernández Chávez, bajo la capa negra de la toga, posó junto al camión de residuos que conducía habitualmente. La imagen se difundió rápidamente en redes sociales y medios tradicionales, convirtiéndose en un símbolo de la conciliación entre trabajo manual y educación universitaria.
“Es una prueba de que la disciplina y la constancia pueden abrir puertas, aunque el camino sea difícil”, comentó el rector de la UNPSJB, el doctor Diego Martínez. “Nuestro objetivo es que la universidad sea accesible para todos, y este ejemplo muestra que, con apoyo y esfuerzo, es posible”. Martínez también recordó que la universidad cuenta con programas de becas y trabajos de medio tiempo, pero que la demanda supera ampliamente la oferta.
Según datos del Ministerio de Educación, en 2023 el 38 % de los estudiantes de carreras de grado en la región patagónica combinaban sus estudios con empleo, y el 12 % lo hacía en sectores considerados de alta carga física, como la construcción o la recolección de residuos. Sin embargo, la tasa de deserción en estos casos se mantiene por encima del promedio nacional, alcanzando el 19 % frente al 13 % general.
El sindicato de trabajadores de saneamiento, representado por la dirigente María Luján Ríos, elogió la trayectoria de Hernández Chávez. “Su historia muestra la dignidad del trabajo y la posibilidad de superación dentro del propio sector”, afirmó Ríos. “Queremos que más compañeros tengan la oportunidad de seguir estudiando sin renunciar a sus derechos laborales”. La empresa donde laboró el joven, Gestión Ambiental Río Gallegos S.A., emitió un comunicado que subrayó el orgullo de contar con un empleado que alcanzó la titulación universitaria. “Su ejemplo refuerza nuestro compromiso con la formación continua de nuestros colaboradores”, leían las palabras.
Familiares y amigos también participaron del evento. La madre de Hernández Chávez, Ana María Chávez, relató que el joven había decidido estudiar Derecho para “defender los derechos de los trabajadores como él”. “Desde pequeño se preocupaba por la comunidad, y ahora tiene las herramientas legales para hacerlo”, dijo. El padre, que también trabajó en la empresa municipal, señaló que la historia del hijo “cambia la percepción que a veces se tiene del trabajo de recolector, que es esencial pero poco valorado”.
El caso de Hernández Chávez se produce en medio de un debate nacional sobre la financiación de la educación superior. En los últimos años, la discusión se ha centrado en la ampliación de créditos del Progresar y la creación de nuevas becas para estudiantes de bajos recursos. El Congreso aprobó en 2022 una reforma que aumentó el cupo de estudiantes beneficiados en un 15 %, pero los críticos señalan que la medida no cubre la totalidad de los que requieren apoyo.
A nivel local, la municipalidad de Río Gallegos anunció la puesta en marcha de un programa piloto de becas parciales para empleados que deseen cursar estudios universitarios. “Queremos replicar la experiencia de José Israel y facilitar que más trabajadores puedan acceder a la educación”, explicó el intendente, Pablo Fernández, durante la ceremonia. El programa contempla el financiamiento de matrícula y materiales, además de la flexibilización de horarios para los participantes.
Mientras la noticia sigue circulando, Hernández Chávez se muestra optimista sobre su futuro profesional. “Ahora que tengo la licenciatura, planeo especializarme en derecho laboral y volver a mi comunidad como abogado”, declaró. También expresó su intención de seguir trabajando en la recolección de residuos, al menos durante los próximos dos años, para ayudar a su familia y seguir pagando los gastos de vida.
En los últimos minutos de la ceremonia, el graduado se despidió del público con una frase que resonó entre los asistentes: “Una graduación es el resultado del esfuerzo, la constancia y la disciplina”. La frase, acompañada por el sonido de la música oficial, quedó como cierre de una jornada que combinó el rigor académico con la realidad de la vida cotidiana de un joven que, sin renunciar a su trabajo, logró alcanzar la meta universitaria.



