Los analistas avisan una tormenta perfecta que podría golpear a la Argentina
El FMI muestra que la deuda mundial supera el 235 % del PIB y los rendimientos de los bonos de EE. UU. tocan máximos desde 2004. Entre la subida de tasas, el precio del petróleo y la explosión de la IA, expertos advierten que la combinación de estos factores podría encarecer el crédito y afectar la economía argentina.
El Fondo Monetario Internacional informó que la deuda global está por encima del 235 % del producto interno bruto, una cifra que supera el 229 % registrado antes de la pandemia. En el mismo informe, la deuda pública mundial se ubicó en casi el 94 % del PIB en 2025 y se proyecta que alcance el 100 % hacia 2029, nivel que sólo se había visto después de la Segunda Guerra Mundial.
Ese escenario de endeudamiento se acompaña de un fuerte aumento del gasto en intereses, que pasó de alrededor del 2 % al casi 3 % del PIB en apenas cuatro años, una suba de casi el 50 %. La presión sobre los mercados se intensificó cuando el precio del crudo volvió a superar los 100 dólares por barril, reavivando la inflación y las expectativas de mayores tasas a nivel global.
En Estados Unidos, los rendimientos del Treasury a diez años llegaron al 5 % y el bono a 30 años alcanzó sus mayores rendimientos desde 2004, justo cuando el Tesoro necesita emitir más deuda. En Europa, el Bund alemán a diez años tocó máximos desde 2009. Mientras tanto, el Banco de Japón elevó su tasa al 1,25 %, el nivel más alto en 31 años, lo que volvió a presionar el carry trade respaldado por un volumen récord de 360 billones de yenes de endeudamiento transfronterizo.
A este panorama se suma el auge de la inteligencia artificial. La emisión de deuda de los grandes grupos tecnológicos está creciendo rápidamente y podría llegar a los 420 000 millones de dólares en 2027, un 60 % más que en 2026, según datos del FMI.
Los analistas coinciden en que el riesgo no está en cada factor aislado, sino en la forma en que se retroalimentan. Alberto Bernal, jefe de Estrategia Global de XP Investments, señaló que la velocidad con la que suben las tasas internacionales es “muy agresiva”. Para él, el mercado de renta fija es uno de los principales riesgos sistémicos, mientras que el mercado de acciones sigue relativamente tranquilo.
Bernal también vinculó parte de la presión sobre las tasas a la interrupción de los flujos energéticos por el Estrecho de Ormuz, que vuelve a alimentar las expectativas inflacionarias. Además, destacó la creciente emisión corporativa de los “hyperscalers” para financiar infraestructura de IA, lo que añade demanda de capital justo cuando los gobiernos siguen necesitando colocar deuda.
Tomás Sisto Bourel, analista de Fortress Capital, matiza la amenaza del petróleo, considerándola principalmente coyuntural. “Antes del conflicto, las proyecciones para 2027 mostraban un mercado con mayor oferta que demanda y un Brent bajo los 60 dólares”, explicó. Para él, la verdadera preocupación radica en que el escenario de tasas se mantenga elevado por más tiempo, mientras el deterioro fiscal y la expansión de la deuda estadounidense aumentan las necesidades de refinanciamiento.
El efecto de la subida de rendimientos no se queda en los mercados financieros. Cuando los precios de los bonos caen y sus rendimientos suben, el costo del dinero se traslada a la economía real a través de tasas hipotecarias, préstamos personales, tarjetas de crédito y financiamiento corporativo. Bernal advirtió que, si las tasas siguen subiendo, el crédito hipotecario y de consumo en EE. UU. se encarecerá aún más, complicando la “affordability” de los hogares.
Ese círculo vicioso podría terminar afectando a la Argentina. Un entorno global de rendimientos más altos eleva el costo del crédito externo, lo que a su vez encarece el financiamiento de la deuda argentina. Además, la posible desaceleración del consumo y la inversión en economías avanzadas puede reducir la demanda de exportaciones argentinas, presionando la balanza comercial y la recaudación fiscal.
En síntesis, los especialistas advierten que la combinación de deuda récord, tasas en alza, precios del petróleo y la carrera por la IA crea una “tormenta perfecta” que podría traducirse en mayores costos de financiamiento y mayor vulnerabilidad para la economía argentina. La clave, según ellos, será observar cómo evoluciona la interacción entre estos factores y si los bancos centrales logran frenar la escalada de los rendimientos antes de que el efecto se extienda al resto de la economía.



