Lujoso casamiento del “Rey del Tabaco” mientras adeuda US$1.500 millones
Pablo Otero, el empresario tabacalero de 56 años, se casó el 24 de octubre en la Costanera Norte rodeado de celebridades. La boda, con más de 800 invitados, se celebra mientras el Estado le reclama más de mil millones de dólares por el impuesto mínimo al tabaco, cifra que supera los US$1.500 millones con intereses.
El sábado 24 de octubre, Pablo Otero, conocido como el “Rey del Tabaco”, contrajo matrimonio con la bailarina y coreógrafa uruguaya Andrea Ghidone en Rüt Haus, un salón exclusivo de la Costanera Norte porteña. La unión civil se había formalizado el 15 de octubre en el Club Libanés, en una ceremonia íntima con sus hijos y familiares cercanos.
La celebración contó con más de 800 invitados. Entre los presentes estuvieron Florencia de la V, Gabriel Corrado, Luis Ventura y su pareja Fabiana Liuzzi, Susana Roccasalvo, Barbie Simons, Federico Bal, Evelyn Botto, Rocío Marengo, Débora D’Amato, Anita Pauls, Anita Martínez y Daniel Ambrosino. Los hijos de la pareja también participaron: Natasha, hija de Ghidone, y José, Isabella y María Divina, los tres hijos de Otero. José tomó la palabra para comentar los cambios que había observado en su padre desde el comienzo de la relación, y Otero habló para recordar el camino recorrido junto a su esposa.
Ghidone sorprendió a los asistentes con una canción escrita por ella misma, inspirada en su historia de amor, que recitó sin acompañamiento musical. La fiesta incluyó un espectáculo de tango y presentaciones de Carlos Vives, Ráfaga y los Gipsy Kings.
Mientras la élite social disfrutaba del evento, el Estado nacional le reclama a Otero más de mil millones de dólares por el impuesto mínimo al tabaco. En agosto de 2025 la Corte Suprema de Justicia declaró constitucional dicho gravamen y rechazó el planteo de Tabacalera Sarandí contra su aplicación. Publicaciones periodísticas de ese mismo mes informaron que la deuda acumulada por capital e intereses superaba los mil millones de dólares; estimaciones posteriores la ubicaron por encima de US$1.500 millones, con intereses y multas incluidos.
La disparidad entre la opulencia de la boda y la magnitud de la deuda plantea preguntas sobre la responsabilidad social del empresario. ¿Puede una celebración de tal escala justificarse cuando el contribuyente enfrenta una obligación fiscal que supera los mil millones de dólares?
No te pierdas lo importante
Recibí lo más importante del día en tu mail. Sin spam.






