Milei apuesta a un presupuesto “supertranquilo” con superávit en año electoral
El Gobierno presentó el proyecto de presupuesto 2027, con la promesa de mantener el equilibrio fiscal pese a la presión de un año electoral. Entre sus novedades, un mecanismo tipo “shutdown” y una meta de superávit primario que ronda el 1,5 % del PBI. Las proyecciones de crecimiento e inflación varían entre organismos internacionales y consultoras, lo que deja abiertas dudas sobre la viabilidad de esas metas.
El Ejecutivo entregó al Congreso el presupuesto que será el segundo bajo la gestión de Javier Milei, después de haber prorrogado el mismo durante dos años. En la presentación, el ministro de Economía, Luis Caputo, describió 2027 como “un año supertranquilo”, aunque admitió que se está preparando “para lo peor”. La propuesta incluye un régimen de “shutdown” de la Administración Pública, inspirado en el modelo estadounidense, que se activaría si se agotan las partidas presupuestarias. La medida, presentada como un “nuevo bloqueo para posibles emisiones”, aún no detalla cómo se aplicaría ni qué sectores quedarían fuera del corte.
En cuanto a la política fiscal, el Gobierno insiste en que el presupuesto se mantendrá alineado con la meta de equilibrio, prohibiendo la aprobación de proyectos que no incluyan esa condición. El organismo de análisis fiscal FIEL subrayó que 2027 será “una prueba de la capacidad de sostener el orden fiscal cuando aumentan las presiones para reducir impuestos, recomponer ingresos, ampliar transferencias o acelerar obra pública”. La pregunta que surge es si la administración logrará ese equilibrio cuando la recaudación ya muestra una contracción del 3,8 % en los primeros ocho meses del año, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
Los pronósticos de crecimiento para 2027 no son uniformes. El Fondo Monetario Internacional (FMI) mantiene una proyección del 4 % del PBI, mientras que Latin Focus la sitúa en 3 % y la CEPAL la eleva a 3,4 %. La consultora MAP, por su parte, la calcula en 2,5 %. Estas divergencias reflejan la incertidumbre sobre la “mejora de la inversión” que el Gobierno espera, con un Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) que anticipa al menos US$ 6.251 millones en proyectos aprobados. No obstante, la fuente no especifica cómo se financiará esa inversión ni qué impacto tendría en la balanza fiscal.
La inflación también presenta cifras dispares. El FMI ajustó su estimación al 15,7 % para 2027, mientras que Latin Focus la eleva a 21,7 % y MAP a 23 %. El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central la sitúa en 20,5 % para diciembre. La brecha entre estos números plantea interrogantes sobre la capacidad del gobierno para contener la presión de precios y, al mismo tiempo, sostener el gasto público sin erosionar la capacidad de consumo.
En el plano de la cuenta corriente, el FMI prevé una recuperación de exportaciones del 4,8 % al 5,7 % y de importaciones al 4,8 %. Sin embargo, la nota no indica si la balanza comercial se mantendrá positiva ni cómo influirá la política cambiaria. El tipo de cambio proyectado para fin de 2027 ronda los $ 1.968, ligeramente bajo la mediana del REM que supera los $ 2.000. La tasa Badlar, según Latin Focus, iniciaría el año en 21,19 % y cerraría en 17,79 %, pero la fuente no aclara qué efectos tendría esa caída en el costo del crédito.
El superávit primario estimado también varía: el FMI lo ubica entre 1,4 % y 1,8 % del PBI, mientras que MAP lo fija en 1,3 %. El gasto primario se mantendría “en línea con el de este año”, pero con recortes en transferencias al sector privado, principalmente por la reducción de subsidios. La falta de detalle sobre qué partidas se verán afectadas genera dudas sobre el impacto social de esos ajustes, sobre todo en áreas como jubilaciones, pensiones y la Asignación Universal por Hijo (AUH), que el IARAF señala como partidas con presión al alza.
Finalmente, el presupuesto proyecta una tasa de desempleo del 6,9 %, por debajo del 7,8 % registrado en el primer trimestre de 2026. Si bien la cifra parece alentadora, la fuente no explica qué políticas concretas respaldarán esa caída ni cómo se articularán con la reducción de subsidios y los recortes de gasto.
En resumen, el proyecto de presupuesto 2027 combina promesas de estabilidad fiscal con una serie de proyecciones contradictorias y medidas poco detalladas. La verdadera prueba será si el gobierno logra mantener el superávit y la “tranquilidad” anunciada mientras la recaudación sigue retrocediendo y la inflación se mantiene en niveles elevados. Las incógnitas sobre la operatividad del “shutdown”, la financiación de la inversión y la distribución de los recortes de gasto siguen sin respuesta.



