Milei lanza presupuesto y defensa de Malvinas para retomar la iniciativa
El Ejecutivo envió este martes el proyecto de Presupuesto y, simultáneamente, presentó el anteproyecto de Defensa de la Soberanía Nacional. La medida busca romper la racha de presión opositora, pero deja varias incógnitas: la ausencia de proyecciones inflacionarias y la falta de un cronograma de debate oficial.
El presidente Javier Milei presentó en una atípica sesión nocturna en el Congreso el primer presupuesto del año, cumpliendo con el artículo 26 de la Ley de Administración Financiera, que obliga al Ejecutivo a enviarlo a la Cámara de Diputados antes del 15 de septiembre del año anterior al que regirá. La ceremonia, lejos de la cadena nacional que se utilizó el año pasado, se realizó bajo la luz de la Rosada y, según fuentes oficiales, “al momento no hay nada preparado”. La contradicción entre la pompa del evento y la supuesta falta de material preparado plantea la pregunta de cuán sólido es el contenido que se está entregando a los legisladores.
El presupuesto, pieza clave para la agenda del gobierno en un año electoral, define las proyecciones de inflación y dólar, así como la distribución de partidas por sector. Sin embargo, el adelanto enviado en julio no incluyó esas proyecciones, un vacío que la oposición ya señaló como una “falta de transparencia”. ¿Qué implica la ausencia de esas cifras para la credibilidad del proyecto y para la negociación con los partidos que dependen de indicadores claros para sus propias propuestas?
Mientras tanto, el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, anunciado en cadena nacional, busca frenar el proyecto petrolero offshore Sea Lion, impulsado por la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum. La ley contempla tres objetivos: endurecer sanciones a empresas que operen sin autorización en las Islas Malvinas, crear un Consejo de Seguridad Nacional que articule Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía, y otorgar al Estado herramientas económicas y diplomáticas para responder a amenazas a la seguridad nacional. Los aliados del oficialismo respaldan la iniciativa, pero piden “la letra chica”, mientras la oposición celebra el “giro discursivo” pero alerta sobre la posible influencia de Estados Unidos y de Donald Trump en la discusión.
En el ámbito financiero, el gobierno ya reasignó por decreto 217.959 millones de pesos para la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia y la finalización de la Base Petrel en la Antártida. La medida, anunciada a principios de mes, muestra la intención de vincular la defensa de la soberanía con inversiones concretas. No obstante, la oposición ya señaló que los gobernadores vigilarán de cerca los capítulos vinculados a obras públicas y a la deuda de las cajas previsionales que no fueron transferidas, lo que sugiere que la batalla por los recursos seguirá abierta.
Las bancadas aún no han presentado un cronograma de debate, aunque se prevé que la discusión se extienda al menos durante todo octubre. La falta de un calendario oficial deja en el aire cuándo y cómo se abordarán los puntos críticos: jubilaciones, discapacidad, universidades y la supuesta “propuesta superadora” para la extensión de la emergencia en discapacidad. La oposición ha dejado claro que, si el oficialismo no incluye esas medidas en el texto, el debate se volverá un campo de confrontación.
En la Cámara de Diputados, la semana pasada la oposición aprobó un emplazamiento que obligó a la mayoría a seguir su propio cronograma de debate sobre endeudamiento y la emergencia en discapacidad, una clara demostración de fuerza. En el Senado, la senadora Patricia Bullrich tuvo que cancelar la sesión prevista para aprobar los pliegos de dos jueces vinculados a la AFA y para avanzar una nueva Ley de Biocombustibles, por falta de acuerdo con los aliados. La falta de consenso interno en el oficialismo pone en duda la capacidad de Milei para “oxigenar” su agenda tras los recientes reveses.
En síntesis, el envío del presupuesto y el proyecto de defensa marcan una ofensiva del gobierno para recuperar la iniciativa legislativa. Sin embargo, la ausencia de proyecciones inflacionarias, la falta de un cronograma de debate y la necesidad de afinar la letra del proyecto de defensa generan dudas sobre la efectividad de la estrategia. Los próximos días en el Congreso serán decisivos para medir si la maniobra de Milei logra consolidar su agenda o si la oposición logra volver a poner el ritmo.



