Obras sociales se funden mientras ministro Lugones sigue sin responder
La CGT advierte que la crisis del sistema de obras sociales está “casi terminal”. Tras tres encuentros reservados en la sede de la UOCRA, el ministro de Salud Mario Lugones no ha contestado a las propuestas que la central sindical presentó para intentar frenar los cortes y los problemas de pago.
La situación de las obras sociales se empeora semana a semana. Los recortes de prestaciones y los atrasos en los pagos obligan a la CGT a desviar recursos millonarios de los sindicatos para mantener el sistema de salud, lo que a su vez complica la operatividad de las propias organizaciones sindicales.
Hace un mes, Luis Barrionuevo, líder del Sindicato de Gastronómicos, denunció en el programa de Carlos Pagni (LN+) que “todos los gremios estaban en convocatoria y las obras sociales se fundieron porque sacaron la plata del sindicato para poner en la obra social, con lo cual la crisis se llevó puesto a los dos”. Añadió que “todos están sacando plata del sindicato, por lo que vamos camino a tener problemas en las estructuras sindicales, donde tenemos las escuelas, campings, vacaciones, cooperadoras”. Ante ese panorama, Barrionuevo exigió al gobierno: “O resuelven el problema o hay que decirle a Mario Lugones, el ministro de Salud: ‘Acá tenés las llaves, manejá vos la obra social’”.
Tras tres reuniones reservadas con la CGT en la sede de la UOCRA, el ministro Mario Lugones sigue sin responder a las propuestas presentadas. Expertos cegetistas que acompañan al informe de la central sindical califican la crisis como “casi terminal”.
Según fuentes de la CGT, alrededor del 90 % del Fondo Solidario de Redistribución (FSR) se destina hoy a prestaciones por discapacidad, con un gasto que ronda el millón de pesos por afiliado en promedio y que representa unos 160 mil millones de pesos al mes. La participación de esas prestaciones pasó del 22 % del FDS en 2017 al 37 % en 2019, al 50 % en 2019 y hoy está cerca del 90 %.
La CGT reclamó que los gastos de transporte y educación de las personas con discapacidad sean asumidos por los ministerios correspondientes y girados al FSR, una petición que ya había planteado sin éxito al gobierno de Alberto Fernández.
Luis Scervino, ex titular de la Superintendencia de Servicios de Salud y director de la obra social de Obras Sanitarias, describió la situación a Infobae como “una encerrona”. “La Argentina financia la atención médica esencialmente a través de un modelo de seguridad social… la caída del poder adquisitivo del salario… obliga a las obras sociales a cubrirlo, y cuando no se puede… termina judicializándose. Esto es una olla a presión”, sostuvo.
El informe de la CGT también alertó que más de 11 millones de beneficiarios (78,5 % del padrón) no generan recursos suficientes para financiar las prestaciones exigidas por el Programa Médico Obligatorio (PMO).
Quedan sin respuesta preguntas clave: ¿por qué el ministro Lugones no ha respondido a las propuestas de la CGT? ¿Qué medidas concretas se podrían adoptar para frenar la absorción del FSR por la discapacidad y reequilibrar el financiamiento del sistema? La falta de una salida clara mantiene la presión sobre un modelo que, según los propios expertos, roza el colapso.
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