PAMI recorta 30 % de personal y deja clínicas en paro
La ATE informó que la sede de Mar del Plata perderá casi un tercio de su plantilla, mientras la oficina más grande de Tandil quedará con solo cinco empleados. Más de cien clínicas de la red anunciaron suspensión de actividades, lo que compromete la atención a jubilados y pensionados en varias provincias.
La Confederación de Trabajadores de la Educación (ATE) lanzó este martes una denuncia que pone en evidencia una crisis de recursos humanos en el Programa de Atención Médica Integral (PAMI). Según el comunicado de la organización, la agencia de Mar del Plata reducirá su plantel en un 30 %, pasando de 150 a 105 empleados. La medida, que se ejecutará en las próximas dos semanas, responde a un plan de reestructuración que, según la administración del programa, busca “optimizar costos operativos”.
En Tandil, la situación resulta aún más crítica. La oficina más grande de la provincia, que atiende a cerca de 45 000 afiliados, quedará reducida a apenas cinco empleados permanentes. La ATE señaló que el recorte dejará sin cobertura a una parte importante del personal de atención al público, de gestión de turnos y de control de expedientes. “Con tan escasa dotación, la capacidad de respuesta frente a emergencias y consultas básicas se verá gravemente limitada”, indicó el secretario de salud de la unión, Carlos Méndez.
El impacto de la reducción de personal se suma al paro que ya mantiene en activo a más de 100 clínicas afiliadas al PAMI. La medida de huelga, iniciada el lunes en la zona centro de la Ciudad de Buenos Aires y extendida a provincias como Córdoba, Santa Fe y Mendoza, tiene como objetivo presionar al Ministerio de Salud para que garantice la reposición de recursos y mejore las condiciones laborales del personal sanitario. Los directivos de las clínicas, que forman parte de la Federación de Clínicas Privadas (FCP), informaron que la falta de médicos y enfermeros, sumada a la escasez de personal administrativo, les obliga a suspender la atención de consultas externas y algunos procedimientos ambulatorios.
El Ministerio de Salud, a través del subsecretario de Gestión de Recursos Humanos, Javier Ledesma, confirmó que el recorte de la planta en Mar del Plata forma parte de un programa de “reajuste estructural” que busca reducir la sobrecarga presupuestaria del PAMI, cuyo gasto anual supera los 30 000 millones de pesos. “Estamos trabajando en una reconfiguración que permita mantener la calidad de la atención sin comprometer la sostenibilidad financiera del programa”, aseguró Ledesma en una rueda de prensa telefónica. Sin embargo, el funcionario admitió que la medida “puede generar tensiones temporales en la operatividad de algunas sedes”.
Los jubilados y pensionados que dependen de los servicios de PAMI reaccionaron con preocupación. En una asamblea convocada por la Asociación de Jubilados y Pensionados (AJUP), más de 300 afiliados expresaron su temor de quedarse sin cobertura médica. “Si en Mar del Plata el número de empleados baja, los turnos se van a alargar, y muchos de nosotros no podremos esperar semanas para una cita”, comentó María González, de 68 años, residente del barrio Güemes. En Tandil, la situación es aún más delicada: con solo cinco empleados, la gestión de trámites de obra social y la atención de emergencias podría colapsar.
Ante la presión, la ATE solicitó al Gobierno nacional la suspensión inmediata de los recortes y la apertura de un diálogo tripartito que incluya al Ministerio, a los sindicatos y a la representación de los usuarios. “No se trata solo de números, es la salud de miles de personas la que está en juego”, afirmó Méndez. La petición fue respaldada por la Cámara de Diputados, donde varios legisladores presentaron un proyecto de ley que busca establecer un techo mínimo de personal en cada agencia del PAMI, garantizando la disponibilidad de recursos humanos en función de la cantidad de afiliados atendidos.
Mientras tanto, la red de clínicas en paro ha mantenido la protesta mediante la publicación de carteles en sus instalaciones y la difusión de videos en redes sociales donde se muestra la falta de personal médico. En la clínica San Martín, ubicada en la zona norte de la capital, los pacientes recibieron la noticia de la suspensión de consultas a través de mensajes de texto y llamadas automatizadas. “Entendemos la necesidad de protestar, pero la gente necesita atención ahora”, declaró la directora de la clínica, Ana Lucía Ramírez, al ser entrevistada.
El escenario se complica por la ausencia de una solución a corto plazo. La ATE advirtió que, de no revertirse la decisión de recorte, el número de clínicas en paro podría crecer, aumentando la presión sobre el sistema de salud pública y privada. Por su parte, el Ministerio de Salud indicó que está evaluando la posibilidad de reasignar personal de otras sedes con menor carga de trabajo, aunque reconoció que la logística de este proceso lleva tiempo.
En los próximos días se espera la convocatoria de una mesa de trabajo entre el gobierno y los representantes de los trabajadores y usuarios. La expectativa es que se establezca un plan de contingencia que permita mantener los servicios esenciales mientras se avanza en la reestructuración presupuestaria. Mientras tanto, los afiliados de PAMI continúan sin garantía de acceso a la atención médica que la normativa les asegura, y la incertidumbre sobre la operatividad de las agencias y clínicas se mantiene como la principal preocupación de la ciudadanía.



