Se celebra 24 años del adiós de Lolita Torres, ícono global
Hace veinticuatro años la actriz y cantante falleció, pero su voz sigue cruzando fronteras. Desde los escenarios de Radio Splendid hasta los cines de Moscú, Lolita dejó una huella que el público argentino y el mundo aún recuerdan.
Beatriz Mariana Torres, conocida como Lolita Torres, nació el 26 de marzo de 1930 en Avellaneda. Desde muy pequeña mostró una pasión desbordante por el canto; a los ocho años empezó a recibir clases de baile y técnica vocal. A los diez, ganó un concurso en Radio Splendid, donde llamó la atención del actor español Manolo Perales, quien convenció a sus padres de que iniciara una carrera profesional.
Su debut en el teatro llegó pronto, formando parte del elenco de Maravillas de España en el Teatro Avenida. Con apenas diez años, lanzó su primer disco sencillo, que incluía “Te lo juro” y “El gitano Jesús”, y conquistó al público. A los catorce, apareció en la película La danza de la fortuna junto a Luis Sandrini, marcando el inicio de una trayectoria cinematográfica que superó las veinte películas. Entre 1951 y 1957 protagonizó títulos como Ritmo, sal y pimienta, La niña de fuego, La mejor del colegio y Mi novia es un fantasma, consolidándose como una de las caras más queridas del cine argentino de la época.
Más allá de la pantalla, Lolita amplió su repertorio musical incorporando tangos, boleros y melodías criollas, y más tarde reinterpretó canciones de artistas como Sting, Silvio Rodríguez, Charly García y Eladia Blázquez. Su estilo versátil le abrió puertas internacionales: en 1963 participó del III Festival de Cine de Moscú con Cuarenta años de novios, que se proyectó en diez salas, incluido el Palacio del Kremlin. La película y su actuación generaron un verdadero furor en la Unión Soviética, convirtiéndola en una estrella en tierras soviéticas, un hecho poco común para una artista latinoamericana de la época.
El reconocimiento siguió creciendo y la llevó a presentarse en escenarios tan diversos como Estados Unidos, Canadá, Cuba y Sudáfrica. En la televisión argentina encabezó ciclos como La hermana San Sulpicio, Dos gotas de agua, Señorita Medianoche y Gorrión, mientras que en el teatro brilló en obras como Ladróncito de mi alma y Petit Café. En 1992 celebró sus cinco décadas de carrera con un espectáculo en Luna Park, donde compartió escenario con Mercedes Sosa, Charly García, León Gieco y otros referentes de la música nacional.
Los últimos años estuvieron marcados por problemas de salud. Desde 1993 la artista enfrentó un cuadro cardíaco, fiebre reumatoidea y artrosis generalizada, lo que la alejó de los escenarios. En agosto de 2002 fue declarada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. Un mes después, el 16 de septiembre, falleció a los 74 años en el Hospital Español, dejando un vacío que el público no ha logrado llenar.
A 24 años de su partida, el legado de Lolita Torres sigue vivo. Su capacidad para mezclar géneros, su carisma inconfundible y la capacidad de emocionar tanto a la audiencia local como a la internacional la convierten en una figura única del espectáculo argentino. Cada aniversario vuelve a recordar que, más allá de los escenarios y las pantallas, su voz sigue resonando en los corazones de quienes la escucharon.



