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Trump ofrece mediar en Malvinas mientras el empleo sigue desplomándose

El expresidente estadounidense insinuó que podría intervenir para evitar un “desastre” en el archipiélago, pero no aclaró a qué se refería. En Argentina, la cadena nacional de Milei no logró mantener la euforia y la caída de puestos de trabajo se acumula ya 13 meses seguidos.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 13 de septiembre de 2026 - 08:52hs

Donald Trump volvió a colocar las Malvinas en la agenda internacional. En una declaración reciente, el exmandatario dijo que podría mediar para impedir un “potencial desastre”, insinuando una posible incursión militar argentina. No precisó a qué amenaza se refería ni qué tipo de intervención tendría, lo que generó risas y desconcierto entre los presentes. La ambigüedad de la oferta de Trump plantea la pregunta: ¿qué gana un político estadounidense al involucrarse en una disputa que lleva décadas sin resolverse?

En Argentina, el intento de Javier Milei de reactivar la pasión nacionalista mediante una cadena nacional sobre la “épica de Malvinas” se desinfló rápidamente. El discurso, que buscaba marcar a los críticos como “agentes de la corona”, no logró sostener la conversación pública. La Casa Rosada sigue intentando mantener el tema vivo con fotos en Tierra del Fuego y anuncios de procesos sancionarios contra empresas petroleras del archipiélago, pero la falta de claridad sobre posibles penalidades y la ausencia de información concreta hacen que la medida parezca más simbólica que operativa.

Mientras tanto, la crisis económica avanza sin que el gobierno logre revertirla. El sector industrial y la construcción registraron en julio una caída tan brusca que “sacudió hasta a los más entusiastas del Gobierno”. Según datos oficiales del SIPA, se acumularon trece meses consecutivos de destrucción de empleo privado formal, con una pérdida total de casi 255 mil puestos desde que Milei asumió la presidencia. Esa cifra contrasta con los 500 mil empleos que el ministro de Economía, Federico Sturzenegger, menciona como creados bajo el modelo libertario, sin que la fuente proporcione un desglose que explique la disparidad.

El discurso de Milei sigue insistiendo en que no cambiará ni una coma de su programa, a pesar de que la presión popular se ha desplazado de la inflación a la actividad, el empleo y el poder adquisitivo. La oposición, liderada por la coalición peronista, logró el quórum en Diputados y fijó fechas de dictamen para proyectos sobre morosidad y emergencia en discapacidad, mientras que en el Senado el oficialismo perdió una sesión por falta de apoyo aliado. La falta de votos para suspender o eliminar las PASO también quedó en el aire, y la justicia electoral recordó que cualquier reforma del sistema electoral debe anunciarse con suficiente antelación.

En el plano educativo, los resultados de las pruebas PISA tocaron mínimos históricos, y la ministra de Educación, Sanda Pettovello, culpó al kirchnerismo del bajo desempeño, pese a que semanas antes había celebrado los resultados de las pruebas “Aprender”. El vocero presidencial, Adrián Ravier, admitió recortes en el gasto educativo, lo que sin duda impacta la calidad de la enseñanza, pero no se ofreció una explicación de cómo se concilian esos ajustes con la narrativa de “todo marcha acorde al plan”.

El “álbum” de imágenes que Milei utiliza para demostrar un supuesto boom de consumo tampoco aporta claridad. Se trata de una selección aleatoria que busca crear la impresión de prosperidad, mientras que la realidad económica muestra una pérdida sostenida de empleo y una caída de la actividad productiva. La frase “los mejores 18 meses” del exministro Luis Caputo, que se había convertido en un lema recurrente, ahora suena como una promesa incumplida.

En conjunto, la combinación de una intervención ambigua de Trump, una estrategia de comunicación que no logra sostener la pasión nacionalista y una economía que sigue deteriorándose plantea dudas sobre la capacidad del gobierno para traducir su discurso en resultados concretos. La pregunta que queda abierta es si la narrativa de “plan sin cambios” podrá sobrevivir a la presión de una población que cada vez siente más el peso de la crisis laboral y educativa.

Publicado el 13 de septiembre de 2026 - 08:52hs

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