Trump y Netanyahu se saludan mientras Oriente Medio teme una guerra
El exmandatario estadounidense anunció una conversación “muy buena” con el primer ministro israelí, pese a que Netanyahu perdió la mayoría parlamentaria. En medio de la incertidumbre tras las elecciones de medio término en EE.UU., la región se prepara para un posible enfrentamiento con Irán, que ya avanza con propuestas y amenazas.
Oriente Medio vigila con tensión la posibilidad de que EE.UU. e Israel lancen una ofensiva contra Irán poco después de las elecciones de medio término del martes en Estados Unidos. La amenaza de un conflicto total se mantiene latente mientras los gobiernos de la zona siguen intercambiando mensajes a través de mediadores.
Donald Trump, el domingo, declaró que mantuvo una conversación telefónica “muy buena” con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu durante la jornada del sábado. La llamada ocurre en un contexto en que Netanyahu y sus aliados perdieron la mayoría parlamentaria en las elecciones israelíes de la semana pasada, lo que deja al gobierno israelí sin una base clara para una posible acción militar.
Dos funcionarios iraníes, que prefirieron mantenerse en el anonimato, confirmaron que una delegación de Irán abandonó Qatar después de varios días de negociaciones, aunque ambas partes continúan el intercambio de mensajes mediante el mediador. En paralelo, Irán ha puesto sobre la mesa una propuesta para abrir por completo el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo en un plazo de dos días, siempre que Washington levante el bloqueo de los puertos iraníes.
El profesor Andreas Krieg, del King’s College de Londres, señaló en X que “el pulso en el Golfo entre Estados Unidos e Irán es realmente entre Qatar e Israel”. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que Teherán espera que Washington elija “la diplomacia por encima de otros caminos”. Araghchi aclaró que no existen conversaciones directas entre ambos gobiernos y que el desenlace dependerá de la respuesta estadounidense a las preguntas planteadas por Irán.
Washington persigue impedir que Irán adquiera un arma nuclear e intenta incluir esa cuestión en cualquier nueva negociación, mientras Irán insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos y pretende abordarlo más adelante. En octubre se registraron nuevos ataques contra embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz, el mes con mayor número de incidentes denunciados desde marzo, durante las primeras semanas de la guerra.
El ayatollah Mojtaba Khamenei pidió a los mandos militares una respuesta inmediata y sin “límites geográficos” ante cualquier amenaza de EE.UU. o Israel. El jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, advirtió en X que cualquier ataque provocaría “golpes devastadores al agresor usando nuevas armas”. En una entrevista con la televisión estatal, Rezaei calificó el tono de EE.UU. como una “muy buena señal”, aunque no dio detalles sobre la carta del vicepresidente estadounidense JD Vance que Irán reconoció la semana pasada y a la que, según él, no respondió.
Durante una cumbre regional de seguridad en Bahréin, el asesor presidencial de Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash, advirtió que “si estas posiciones no se acercan, entonces tenemos que preocuparnos por lo peor”. La ausencia de diálogos directos y la falta de respuesta a la carta de Vance dejan en el aire la ruta que tomará la diplomacia, mientras la región sigue al borde de una escalada que podría desencadenar una guerra total.
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