Argentina aprueba su primer TLC con Singapur
El Gobierno promulgó la Ley 27.819, que sella el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y Singapur. Con 234 votos a favor en Diputados y una sanción unánime del Senado, el tratado se presenta como una puerta a nuevos mercados, aunque la nota oficial omite cifras concretas sobre su impacto.
El martes se dio a conocer la promulgación de la Ley 27.819, mediante el Decreto 1010/2026 publicado en el Boletín Oficial. Con esa norma, Argentina completó el trámite interno necesario para que el Acuerdo de Libre Comercio (ALC) entre el Mercosur y la República de Singapur pase a vigorar. El tratado, firmado el 7 de diciembre de 2023 en Río de Janeiro, quedó convertido en norma tras la aprobación del Congreso el 26 de agosto pasado.
El texto del acuerdo está estructurado en 19 capítulos que cubren comercio de bienes y servicios, inversiones, compras públicas, propiedad intelectual y comercio electrónico, entre otros rubros. La descripción oficial lo califica como “un acuerdo de nueva generación” que incorpora disciplinas modernas, como la participación de micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes).
En la Cámara de Diputados el proyecto obtuvo 234 votos afirmativos, cuatro negativos y ninguna abstención; en el Senado, la sanción fue unánime en mayo. El amplio respaldo legislativo quedó reflejado en los comunicados del Mercosur y del gobierno argentino, que subrayaron la relevancia estratégica del tratado para la política comercial exterior del país.
Sin embargo, la información disponible deja varios puntos en el aire. Ni el Gobierno ni los representantes del Mercosur ofrecieron estimaciones sobre el volumen de comercio que se espera generar, ni indicaron plazos para la puesta en marcha de los mecanismos de inversión o de compras públicas. Tampoco se mencionó si se han definido metas concretas para la participación de las MiPymes, pese a que el acuerdo los menciona como objetivo.
El canciller Pablo Quirno calificó el tratado como “clave para la integración de Argentina con el mundo” y llamó a que “el sector privado es el que tiene que salir a jugar”. Por su parte, el vocero presidencial Adrián Ravier resaltó que se trata del “primer acuerdo de estas características con un país del Sudeste Asiático” y habló de nuevas oportunidades para las exportaciones argentinas. La declaración del Mercosur, que anticipa un aumento del comercio y una mayor previsibilidad regulatoria, tampoco está acompañada de datos que sustenten esas expectativas.
La ausencia de cifras concretas plantea interrogantes: ¿qué sectores argentinos se beneficiarán de forma tangible? ¿Cuáles son los compromisos de Singapur en términos de inversión y acceso a sus mercados? ¿Existe un calendario para que las empresas locales empiecen a operar bajo las nuevas reglas, y qué apoyo estatal se ofrecerá para que las MiPymes superen barreras técnicas y de certificación?
Otro aspecto que no quedó claro es el proceso de ratificación dentro del bloque Mercosur. Aunque Argentina haya aprobado internamente el acuerdo, la normativa del bloque exige la conformidad de los demás miembros. La falta de información sobre la postura de Brasil, Paraguay y Uruguay deja abierta la posibilidad de que el tratado quede en suspenso a nivel regional.
En resumen, la promulgación de la Ley 27.819 marca un hito formal: Argentina se convierte en la primera nación del Mercosur en firmar un tratado de libre comercio con un país del Sudeste Asiático. No obstante, la falta de datos sobre los efectos económicos concretos y los pasos posteriores para su implementación deja a la audiencia con más preguntas que respuestas. El verdadero impacto del acuerdo sólo se podrá medir cuando se publiquen los primeros indicadores de comercio e inversión entre ambas regiones.



