Gobierno asegura que salarios superarán inflación en 2027
El proyecto de Presupuesto 2027 incluye una proyección inédita: un aumento real del 25,4 % en los salarios para el próximo año, frente a una inflación estimada del 21,1 %. La medida, presentada como señal de recuperación, llega cuando la imagen de Milei se desploma y el poder adquisitivo sigue erosionado.
En el resumen del proyecto de Presupuesto 2027, el Ejecutivo incorporó una estimación que rara vez aparece en estas presentaciones: pronostica que el salario real crecerá un 25,4 % en 2027. La cifra se plantea como un “punto de inflexión” que, según el gobierno, debería revertir la tendencia de pérdida de poder adquisitivo que arrastra al país.
Sin embargo, la proyección choca con la realidad de este año. Según la consultora Atlas, la desaprobación de la imagen de Javier Milei alcanzó el 58 % en la última medición, mientras que la aprobación cayó al 38,1 %. En enero de 2024 esos números eran 45 % y 52 % respectivamente. La caída de la popularidad se produce en un contexto donde el salario real del sector privado ya registra una pérdida interanual del 3 % y el ingreso disponible se redujo más del 20 % desde 2023, según Econviews, a causa del aumento de tarifas.
El presupuesto sitúa la inflación promedio del próximo año en 21,1 %, con un pico del 18 % a lo largo del año. Si bien la inflación proyectada es alta, el gobierno asume que el salario real superará ese nivel, dejando sin explicar el mecanismo que permitiría ese salto. No se detallan medidas concretas, ni ajustes de política salarial, ni cambios estructurales que justifiquen un crecimiento real tan pronunciado cuando la economía real muestra señales de debilidad.
En cuanto al crecimiento, el documento presupuestario anticipa una expansión del PBI del 4 % en 2027, frente al 2,2 % que se espera para 2026, y un aumento del consumo privado del 3,4 %. El economista Diego Piccardo, de la Fundación Libertad y Progreso, califica “razonables” las proyecciones de inflación y tipo de cambio, pero señala un “mayor optimismo” en la estimación de crecimiento. Piccardo advierte que la incertidumbre electoral tiende a frenar el consumo y la inversión, y que su propia proyección de crecimiento ronda el 2,5 %. La diferencia entre ambas cifras plantea la pregunta: ¿qué variables ocultas respaldan la expectativa de un 4 % de crecimiento en un año electoral?
Otro punto crítico es la ausencia de datos sobre la composición del empleo. El informe menciona la destrucción de 39.000 empresas y más de 400.000 puestos de trabajo registrados, pero no indica si se prevé una recuperación de esos sectores o si el aumento salarial proyectado se concentrará en áreas que ya generan ingresos en dólares, como agro, energía y minería. Si el crecimiento salarial se limita a los sectores exportadores, el impacto sobre el consumo de la mayor parte de la población, que depende de la industria, la construcción y el comercio, podría ser marginal.
En síntesis, el presupuesto 2027 presenta cifras optimistas que contrastan con una realidad de caída de la imagen presidencial, pérdida de ingreso disponible y desempleo estructural. La falta de explicaciones sobre los supuestos que sustentan el aumento real del salario y el salto del PBI deja abiertas varias interrogantes: ¿de dónde provendrá el financiamiento de esos salarios? ¿Qué políticas concretas impulsarán la reactivación del sector privado? ¿Cómo se traducirá ese crecimiento en mejoras reales para los hogares que ya sienten la presión de la inflación y el encarecimiento de tarifas? Hasta que el gobierno no detalle los pasos concretos, la promesa de salarios que “ganen” a la inflación seguirá flotando sobre un panorama económico que aún muestra más preguntas que respuestas.



