Argentina pierde 11 puntos en Matemática y encabeza la caída en PISA
En la última edición de la prueba internacional, los estudiantes argentinos descendieron 11 puntos en Matemática respecto a 2022, la mayor baja de la región. El 76 % no alcanzó el nivel mínimo y expertos atribuyen la caída a trayectorias escolares discontinuas y a la pérdida de foco docente.
Los resultados de la evaluación PISA 2025, publicados ayer, mostraron que Argentina registró la mayor pérdida de puntos en Matemática entre los países latinoamericanos que participaron. El promedio nacional cayó 11 puntos respecto al ciclo anterior, superando la caída de Guatemala (‑10), Perú y Chile (‑9) y México (‑7). Solo Costa Rica y El Salvador lograron avances, con un aumento de tres puntos.
La caída no se limitó a la materia de números. En Lectura y Ciencias los puntajes también retrocedieron, 12 y 13 puntos respectivamente, cifras que el especialista en evaluaciones educativas de la Universidad de Nueva York, Alejandro Ganimian, equipara a siete meses de aprendizaje perdido en Matemática y a un año y medio en Lectura desde la primera participación del país.
Un dato alarmante: el 76 % de los alumnos argentinos no alcanzó los requerimientos mínimos en Matemática, el nivel más bajo de la prueba. En contraste, en los demás dominios la mayoría de los estudiantes mostró desempeño por debajo del promedio regional, pero sin llegar a la magnitud de la deficiencia matemática.
Los resultados de las jurisdicciones que compitieron de forma independiente –Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Córdoba y Mendoza – revelaron matices interesantes. Mendoza quedó por debajo de la media nacional en Lectura, mientras que en Matemática y Ciencias superó el promedio argentino. CABA y Córdoba, por su parte, superaron la media nacional en las tres áreas, aunque sin alcanzar los niveles de los países más avanzados.
Los analistas advierten que la caída no tiene una causa única. Pierina Lanza, especialista en Didáctica de la Matemática del Gobierno de la Ciudad, señaló que “los resultados reflejan un problema estructural que se viene construyendo desde hace tiempo, vinculado a trayectorias escolares discontinuas, fuertes desigualdades y aprendizajes que no se consolidan a lo largo de la escolaridad”. Según Lanza, la naturaleza progresiva de la matemática hace que las brechas tempranas se acumulen y dificulten el avance en niveles superiores.
Gustavo Zorzoli, profesor de Matemática y ex rector de la Universidad de Buenos Aires, coincidió en que la escuela ha perdido su foco principal: “las políticas de los últimos veinte años se han centrado en la permanencia, no en lo que se enseña. Se ha relegado el esfuerzo, la repetición y la memorización, elementos esenciales para consolidar conocimientos”. Zorzoli añadió que la prueba PISA no mide solo la capacidad de ejecutar cálculos, sino la habilidad de aplicar la matemática para interpretar situaciones, tomar decisiones y argumentar.
Frente a este panorama, los expertos proponen cambios estructurales. Lanza insiste en que “no basta con parches o medidas aisladas; se requiere una transformación profunda y sostenida del currículo, acompañada de formación continua para los docentes y recursos de calidad”. Propone identificar los conocimientos fundamentales en cada etapa, garantizar acompañamiento a lo largo de la trayectoria escolar y dotar a los maestros de tiempo y espacios para analizar el aprendizaje real de sus alumnos.
Zorzoli, por su parte, aboga por “devolver a la escuela su rol esencial”. Señala que la inversión en educación debe orientarse a programas de mejora a largo plazo, evaluables de forma continua y que trasciendan los cambios de gobierno. “Hay que consolidar políticas que perduren, independientemente del mandato, y que realmente apunten a elevar el nivel de enseñanza”, concluyó.
En síntesis, la última ronda de PISA evidencia una caída significativa en el desempeño matemático de los estudiantes argentinos, acompañada de retrocesos en Lectura y Ciencias. Con un 76 % de alumnos por debajo del umbral mínimo, el desafío para el sistema educativo es amplio: reestructurar el currículo, reforzar la formación docente y crear condiciones que permitan una progresión constante de los aprendizajes, antes de que la brecha se profundice aún más.



