Cae la renta y sube la pobreza: 1,7 millones en riesgo
Según un estudio de la UBA‑IGG, la pérdida de salarios frente a la inflación dejó a 1,7 millones de argentinos bajo la línea de pobreza en los primeros seis meses de 2026. La cifra supera el 28 % registrado a fines de 2025 y abre la discusión sobre la forma en que se calculan los indicadores y la efectividad de las políticas salariales.
Un análisis del Grupo de estudios sobre desigualdad y movilidad social de la UBA‑IGG indica que, en la primera mitad de 2026, la cantidad de personas en situación de pobreza se incrementó en 1,7 millones. El aumento se explica, según los autores, por la caída de los salarios reales frente a una inflación que sigue erosionando el poder de compra.
Los datos señalan que los salarios más altos del último año correspondieron a trabajadores informales, cuyo ingreso medio es la mitad del que percibe un empleado formal. En los cuatro sectores que concentran la mayor parte del empleo —comercio, construcción, industria y alojamiento y servicios de comidas— los sueldos oscilan entre 680 000 y 825 000 pesos mensuales. Ese rango cubre apenas del 49 % al 59 % de la Canasta Básica Total (CBT) de un hogar tipo, mientras que los asalariados formales de esas mismas ramas alcanzan entre el 83 % y el 111 % de la CBT.
En el sector privado formal los salarios retrocedieron un 2,9 %, y en el público un 2,6 %, según el cálculo de Mariana Sosa, Eduardo Chávez Molina y José Rodríguez de la Fuente. Por el contrario, el sector privado no registrado mostró un crecimiento salarial del 19,5 %; sin embargo, esa alza no bastó para compensar la caída de los ingresos en el resto de la economía.
La última medición oficial del INDEC, correspondiente al segundo semestre de 2025, situó la pobreza en el 28,2 % de la población. El nuevo estimado para el primer semestre de 2026 se ubica entre el 31 % y el 32 %, aunque la fuente no precisa quién realizó esa actualización ni la metodología exacta empleada.
Un punto que genera dudas es la composición de la canasta básica utilizada para el cálculo. Clarín citó a Agustín Salvia, del Observatorio de la UCA, quien advirtió que, si se actualizara la canasta con datos de la Encuesta de Hogares 2017/18 en lugar de la de 2004/05 que se emplea actualmente, la tasa de pobreza podría escalar hasta el 38 % o 39 %. La diferencia sugiere que el indicador oficial podría estar subestimando la magnitud del problema, pero la nota no detalla si esa propuesta de actualización ha sido considerada por el INDEC.
El contraste entre la caída de salarios formales y el aumento de ingresos informales también plantea preguntas sobre la efectividad de las políticas de protección laboral. ¿Por qué el sector informal, que suele carecer de cobertura de seguridad social, registra la mayor variación positiva? ¿Se trata de un fenómeno puntual o de una reconfiguración estructural del mercado de trabajo? La información disponible no permite responder a esas interrogantes.
Otro aspecto que queda sin aclarar es la distribución geográfica del aumento de la pobreza. El estudio menciona los sectores de empleo, pero no indica si la pérdida de ingresos se concentra en determinadas provincias o si afecta de manera homogénea a todo el país. Sin esos datos, la capacidad de diseñar respuestas focalizadas se ve limitada.
En definitiva, los números publicados confirman que la combinación de salarios estancados y una inflación que sigue subiendo está empujando a más argentinos a la pobreza. Sin embargo, la falta de transparencia sobre la metodología de los nuevos indicadores y la ausencia de datos sobre la distribución territorial y sectorial del fenómeno hacen que la noticia quede incompleta. La pregunta que queda en el aire es si los responsables de la política económica disponen de la información suficiente para diseñar medidas que frenen esta tendencia o si, por el contrario, están trabajando con indicadores que subestiman la gravedad del problema.



