Defensa de “Pity” busca anular testimonio clave de la hija
El juicio por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz volvió a la pista tras una semana de suspensión. La hija del fallecido declaró que su padre no tenía enfrentamiento con el cantante, mientras la defensa insiste en que se les ocultó prueba y pide anular su declaración. El tribunal rechazó la solicitud, pero la polémica sobre la validez del testimonio sigue abierta.
El proceso contra “Pity” Álvarez, acusado del asesinato de Cristian Maximiliano Díaz, se reactivó este lunes después de que la defensa presentara una recusación contra los tres jueces del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29. La audiencia, que había sido suspendida una semana, arrancó con la intervención de la médica forense Angélica Cristina Bustos, quien confirmó que la víctima recibió cuatro disparos, dos de los cuales fueron letales. La pericia no pudo precisar el orden de los disparos ni el intervalo entre ellos, lo que deja una laguna importante para la reconstrucción de los hechos.
Seguidamente, dos médicas que atendieron a Álvarez en 2018, Mariela Biazoni Rolla y Celminia Guzmán, describieron al cantante como “vigil, con tendencia al sueño” pero coherente, y “lúcido y orientado”. Sus testimonios pretenden contrarrestar la imagen de un agresor premeditado, aunque la defensa no los utilizó como argumento principal en la jornada.
El giro inesperado llegó con la incorporación, a pedido de la Fiscalía, de Jacqueline Guzzardi, hija de Díaz, como testigo. La joven de 24 años relató que vio a su padre el 11 de julio, alrededor de las 14 h 40, cuando éste le entregó ropa, zapatillas y dinero. Aseguró que la conversación fue normal y que su padre le pidió que se cuidara. Cuando se le preguntó si existía algún conflicto entre Díaz y Álvarez, la respuesta fue categórica: “No, ninguno”. Guzzardi también reveló que un estudio de ADN demostró que no es hija biológica del fallecido, aunque no sabe si él lo conocía.
La defensa, encabezada por el abogado Javier Baños, solicitó la nulidad del testimonio, argumentando que la fiscalía habría ocultado pruebas al no informar que la testigo sabía con tres días de antelación que sería llamada. La Fiscalía y la querella, representadas por Fernando Burlando y Fabián Améndola, desmintieron la acusación, sosteniendo que la entrevista se realizó de forma regular y que no hubo restricción alguna a la defensa.
El tribunal, sin embargo, rechazó la petición de nulidad. El presidente del TOC calificó la acusación de “ocultamiento de prueba” como una alegación temeraria y señaló que no existían circunstancias que invalidaran el acto procesal. En medio de la discusión, Álvarez permanecía en la sala, a veces recostado y tomando notas, lo que generó críticas sobre la postura del acusado durante el procedimiento.
Quedan varias incógnitas que el proceso aún no aclara. La defensa insiste en que la prueba testimonial fue manipulada, pero no presentó evidencia concreta que respalde la acusación. Por otro lado, la falta de precisión en la autopsia respecto al orden de los disparos dificulta determinar si hubo una secuencia de disparos premeditada o una reacción espontánea. Además, el hecho de que la hija de la víctima haya descubierto que no es su hija biológica plantea preguntas sobre la dinámica familiar y si esa información influyó de alguna manera en la relación entre padre e hijo, aunque la propia Guzzardi afirmó que su padre siempre fue “amoroso y atento”.
El tribunal fijó el próximo intermedio para el miércoles 16 a las 12, mientras la defensa sigue pidiendo que se escuche al médico Rafael Herrera Milano y a otros testigos que pueda proponer. La expectativa ahora recae en si el juzgamiento logrará superar los obstáculos procesales y ofrecer una versión suficientemente clara de los hechos, o si las disputas sobre la validez de los testimonios seguirán enturbiando la búsqueda de justicia.



