Dólar mayorista rompe los 1.500 y avanza 1,8%
En la primera quincena de agosto el dólar mayorista subió $26,50, ubicándose por encima de los 1.500 pesos. El movimiento refleja la combinación de expectativas de política monetaria y presión externa. Analistas calculan que la tendencia podría mantenerse mientras el Banco Central decide su próximo paso.
El mercado de cambios mostró el 30 de agosto el dólar mayorista a 1 527,90 pesos, una alza de $26,50 respecto al inicio del mes, lo que equivale a un 1,8 % de incremento. Ese porcentaje coincide con la variación mensual de la inflación, según el último informe del INDEC, y sitúa al tipo de cambio implícito por encima del umbral de los 1.500 pesos que había sido referencia para muchos operadores desde principios de año.
El repunte se produce en un contexto de alta volatilidad cambiaria. Desde la última suba de la moneda oficial en junio, el peso ha perdido cerca del 12 % frente al dólar, mientras que el llamado “dólar blue” ronda los 1 640 pesos. La brecha entre el oficial y el mercado informal sigue ampliándose, lo que genera presión sobre el tipo de cambio mayorista, utilizado como referencia para la compra de dólares por parte de empresas y para la emisión de bonos en moneda extranjera.
Según datos publicados por la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la mayor parte del aumento provino de la compra de dólares en el mercado de futuros. Los contratos a 30 días mostraron una cotización de 1 540 pesos, mientras que los de 60 días superaron los 1 560. Los operadores interpretan esa actividad como una señal de que los agentes financieros anticipan una posible devaluación del tipo oficial en los próximos meses.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) mantuvo la política de intervenciones puntuales en el mercado, pero no anunció cambios en la tasa de interés ni en la oferta de dólares. En una rueda de prensa el viernes, el presidente del BCRA, Miguel Ángel Pesce, indicó que la entidad sigue “evaluando la evolución de la balanza de pagos y la disponibilidad de reservas internacionales”. No se pronunció sobre la posibilidad de ajustar la banda cambiaria, un tema que ha generado expectativas en los mercados.
Los analistas de la consultora LCG Capital apuntan que la reciente presión externa, derivada del repunte de la prima de riesgo de Argentina y del endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos, está “alimentando la fuga de capitales y la demanda de dólares como refugio”. Para ellos, el incremento de la inflación subyacente, que en marzo superó el 5 %, refuerza la tendencia alcista del mayorista.
Por su parte, el economista de la Universidad de Buenos Aires, Guillermo Giannattasio, recordó que la última vez que el dólar mayorista cruzó los 1 500 pesos, la política fiscal se encontraba bajo un déficit superior al 8 % del PBI. “Ese desequilibrio estructural sigue presente, y mientras no haya un ajuste sostenido, la presión sobre la moneda será constante”, sostuvo en una entrevista con la agencia.
En el ámbito institucional, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió que la combinación de alta inflación, déficit fiscal y la necesidad de financiar la deuda externa con dólares podría “mantener el tipo de cambio mayorista en niveles elevados durante al menos el segundo semestre”. La entidad sugiere que la reducción del gasto público y la mejora de la recaudación tributaria son condiciones para estabilizar la cotización.
Mientras tanto, el sector exportador muestra signos de adaptación. Empresas agropecuarias y manufactureras, que tradicionalmente utilizan el mercado mayorista para cubrirse, están negociando contratos a plazo más largos para protegerse de la volatilidad. En una encuesta realizada por la Cámara Argentina de Exportaciones y Importaciones (CAMEI), el 63 % de los encuestados indicó que está considerando ampliar la cobertura cambiaria a 90 días.
En la Bolsa, el índice Merval registró una ligera caída del 0,3 % el mismo día del repunte cambiario, reflejando la correlación entre la percepción de riesgo y el precio de la moneda. Los inversores internacionales, que siguen de cerca el desempeño de los bonos soberanos, observaron un aumento de la prima de riesgo a 1 150 puntos básicos, según datos de Bloomberg.
El escenario a corto plazo dependerá de la capacidad del BCRA para acumular reservas y de la evolución de la negociación del programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El último informe del FMI señala que Argentina necesita “un ajuste fiscal estructural y una política monetaria creíble” para estabilizar su tipo de cambio. Hasta que se materialicen esas medidas, los analistas



