EE.UU. exige datos de tesorero de Central Córdoba ligado a la AFA
Los fiscales de Washington D.C. pidieron información sobre José Hache, ex tesorero del club santiagueño, por su vínculo con el ex mano derecha de Pablo Toviggino. La solicitud se enmarca en una investigación que ya apunta a más de $400 millones de movimientos sospechosos de la empresa TourProdEnter y a la ausencia del ex gerente de marketing de la AFA, Leandro Petersen, ante el gran jurado de Miami.
Los fiscales de EE.UU., Patrick Gushue y Christopher Ting, enviaron una petición formal a autoridades argentinas para obtener datos de José Hache, quien estuvo al frente de la tesorería del Club Atlético Central Córdoba entre 2022 y 2024. Según fuentes judiciales citadas por Clarín, Hache habría sido un “nudo administrativo y financiero” clave en la compra‑venta de jugadores no solo en Argentina, sino también en México y Arabia Saudí, operaciones en las que se habrían utilizado bancos norteamericanos.
La investigación de los fiscales de Washington se desarrolla junto al fiscal de Miami, Michael Berger, y forma parte de un proceso más amplio que rastrea los flujos de TourProdEnter, la empresa de Javier Faroni que gestionó contratos internacionales de la “Selección Argentina” por alrededor de $400 millones desde 2022. De ese total, fuentes afirman que unos $40 millones habrían sido desviados a empresas fantasma, entre ellas compañías vinculadas a Pablo Toviggino y a sus socios.
En el mismo entramado aparece Leandro Petersen, ex gerente de marketing de la AFA, quien, según dos fuentes judiciales, debía presentarse como testigo ante el gran jurado de Miami el 30 de julio pero no lo hizo. Petersen negó ser el testigo clave y también descartó haber sido retenido por el FBI durante su regreso de Nueva York tras la derrota de Argentina en el Mundial. Su ausencia deja sin aclarar cómo se canalizaron los supuestos pagos a empresas fantasma y qué rol jugó dentro del esquema de TourProdEnter.
El caso también revive la polémica alrededor de la salida de Petersen de la AFA en julio, después del Mundial. En una rueda de prensa junto a Claudio “Chiqui” Tapia, el dirigente afirmó que su marcha había sido planificada desde hace tiempo y que “siempre estará a disposición de la AFA”. Sin embargo, la falta de testimonio ante los fiscales norteamericanos plantea dudas sobre la veracidad de esas declaraciones y sobre la existencia de posibles presiones internas.
Central Córdoba, club que sirvió de trampolín a Toviggino para ascender del fútbol santiagueño a la AFA, también se vio envuelto en la investigación. Hache habría renunciado tras una denuncia por presunto desvío de fondos del club a una empresa familiar. Durante su gestión, el ex tesorero negoció una veintena de pases de jugadores a clubes extranjeros y, según chats incorporados a una investigación judicial argentina, se mencionaron cheques vinculados a esas ventas. Además, se reveló que la llegada del futbolista Favio Cabral se pagó con una comisión de $100 mil a pesar de que el jugador estaba lesionado.
En marzo, Central Córdoba comunicó la renuncia de su presidente, José Alfano, y del vicepresidente primero, Víctor Paz Trotta, bajo la excusa de motivos “personales”. La salida de Alfano había sido anticipada en 2023 tras una interna que culminó en 2024 con la marcha de Hache. La sucesión quedó a cargo del vicepresidente segundo, Hernán Zanni, designado como titular interino.
La solicitud de datos a EE.UU. indica que los fiscales “están cerrando el círculo” sobre los movimientos financieros que giran alrededor de Toviggino y Tapia. Sin embargo, la falta de claridad sobre la magnitud exacta de los desvíos y la ausencia de testimonios clave dejan abiertas preguntas esenciales: ¿qué rol jugó realmente Hache en la canalización de los fondos? ¿Por qué Petersen no compareció ante el gran jurado? ¿Hasta qué punto la AFA está dispuesta a cooperar con una investigación que se extiende más allá de sus fronteras? Hasta que se obtengan respuestas concretas, la sombra de la corrupción sigue pesando sobre el fútbol argentino.



