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El FMI llega y pone a prueba la meta fiscal de 1,4 %

Una delegación del Fondo Monetario Internacional arribó a Buenos Aires para la tercera revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas. El gobierno mostrará que su superávit primario de 1,3 % del PBI, unos $700 mil millones por debajo del objetivo, será suficiente o no para evitar sanciones.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 20 de septiembre de 2026 - 18:07hs

El lunes 21 de septiembre una nueva misión del FMI empezó a trabajar en la Argentina con el objetivo de revisar la tercera fase del acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF). Los técnicos del organismo se reunirán con altos funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central, centrando la auditoría en dos frentes: el cumplimiento de la meta fiscal establecida para junio de 2026 y la evolución de las reservas internacionales.

Según informó el Ministerio de Economía, el superávit primario proyectado para 2026 será del 1,3 % del Producto Bruto Interno, lo que equivale a $15,5 billones. El programa del FMI, sin embargo, exige un 1,4 % del PBI, o $16,2 billones. La diferencia, de aproximadamente $700 mil millones, está fuera del rango que el propio gobierno ha calificado como “no muy grande”. La pregunta que surge es si el FMI aceptará una dispensa por esa brecha o exigirá ajustes que podrían retrasar el próximo desembolso de cerca de $900 millones.

En la revisión anterior el país no alcanzó la meta de acumulación de reservas, mientras que en esta ocasión el Banco Central sí superó el objetivo anual de compras de divisas: había prometido adquirir $10 000 millones y terminó 2026 con más de $14 200 millones acumulados. El contraste plantea una paradoja: se cumple la condición de reservas pero se queda corto en la fiscal. ¿Qué ponderará el FMI al decidir si la desviación fiscal justifica una sanción o si la solidez de las reservas compensa la falta de superávit?

El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que, sumado al superávit primario, Argentina registrará cuatro años consecutivos de superávit financiero al incluir el resultado después del pago de intereses, con un saldo favorable previsto de $2,5 billones para 2026. Esa cifra, aunque positiva, no está contemplada en el cálculo del superávit primario que el FMI evalúa. La divergencia entre los indicadores financieros y fiscales abre la puerta a interpretaciones distintas sobre la “salud” macroeconómica del país.

Otro elemento que complica la agenda es la coincidencia del viaje de Caputo a Nueva York junto al presidente Javier Milei para la Asamblea General de la ONU. La superposición de ambas agendas impide que el titular del Palacio de Hacienda participe de todos los encuentros con los representantes del FMI. La ausencia del ministro en algunas reuniones podría limitar la capacidad del gobierno para negociar directamente los términos de una posible dispensa o para presentar argumentos de último minuto.

La tercera revisión cubre las metas cuantitativas fijadas a fines de junio de 2026; la cuarta está prevista tentativamente para febrero de 2027. Si la evaluación técnica avanza sin objeciones y el Directorio Ejecutivo del FMI la aprueba, el país podría recibir el próximo desembolso, que se estima en $900 millones. En caso contrario, la falta de cumplimiento total de la meta fiscal podría retrasar o condicionar ese recurso, lo que tendría repercusiones directas en la financiación de los programas de ajuste y en la confianza de los mercados.

En definitiva, la visita del FMI pone bajo la lupa una discrepancia que el gobierno parece minimizar pero que el organismo internacional no ha dejado de notar. La respuesta del FMI a la brecha de $700 mil millones será decisiva para definir si la Argentina mantiene el ritmo de los desembolsos pactados o enfrenta nuevas exigencias que podrían complicar aún más su política fiscal.

Publicado el 20 de septiembre de 2026 - 18:07hs

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