Subsidios energéticos suben 21 % en 2026 pese a recortes históricos
Los subsidios a luz y gas se redujeron más de la mitad desde 2023, pero este año el gasto en energía volvió a crecer 21 % en términos reales. Mientras tanto, el transporte mantiene una cobertura mínima y el Gobierno sigue sin explicar cómo sostendrá la “tarifa plena” anunciada.
Desde que Javier Milei asumió la presidencia, el discurso oficial ha sido eliminar los subsidios a la energía y al transporte. Los números confirman que, en promedio, el gasto público en esos rubros se redujo entre un 57 % y un 59 % respecto a los niveles de diciembre 2023. Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA‑Conicet), el gasto en subsidios pasó de $26,1 billones en 2023 a $10,6 billones en agosto 2026, una caída del 59 % en moneda constante. Un cálculo independiente del IARAF, liderado por Nadin Argañaraz, llega a cifras semejantes: los subsidios energéticos cayeron 61,2 % y los de transporte 40,1 % en el mismo periodo.
Aun con esos recortes, la tendencia ya no es lineal. El informe de agosto 2026 del IIEP indica que, en lo que va del año, el gasto total en subsidios a energía y transporte aumentó 39 % nominal y 6 % real frente al mismo lapso de 2025, alcanzando $5,77 billones. Los subsidios energéticos, que representan el 77 % del total, subieron 21 % en términos reales, impulsados principalmente por las transferencias a Cammesa. Por el contrario, el gasto en transporte cayó 24 % en reales y, al 17 de agosto, no se registraron devengos en el mes.
Esta divergencia plantea la primera contradicción: mientras el Gobierno celebra la eliminación de subsidios, el gasto en energía vuelve a crecer. Argañaraz explica que cerca del 60 % del gasto se actualiza automáticamente según la inflación de los dos meses previos, un “componente automático” que sigue expandiéndose pese a la caída de la recaudación tributaria –5,2 % real en el acumulado de enero‑agosto. La lógica que él plantea es que, si el gasto automático persiste, los rubros no automáticos, como la obra pública, tendrán que recortar aún más. ¿Puede el Estado sostener ese nivel de subsidios energéticos sin sacrificar otras áreas?
En términos de cobertura, la brecha sigue siendo significativa. El IIEP señala que, en el AMBA, los hogares cubren en promedio el 55 % de los costos de servicios públicos; el Estado asume el 45 % restante. Desglosado, la electricidad es cubierta en un 63 % y el gas natural en un 57 % por los usuarios residenciales, mientras que el transporte apenas alcanza el 35 % y el agua casi el 100 %. La diferencia entre usuarios con y sin subsidio es aún más marcada: los hogares sin subsidio pagan casi el 100 % del costo eléctrico y del gas, mientras que los beneficiarios pagan solo el 33 % y el 25 % respectivamente. Estas cifras confirman que el esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), vigente desde enero 2026, concentra el esfuerzo fiscal en un segmento reducido de la población.
El propio Gobierno sigue ajustando las bonificaciones. En septiembre 2026 la Resolución 223/2026 otorgó una bonificación extraordinaria del 24,25 % para gas y propano y del 25 % para electricidad residencial, “para morigerar el impacto tarifario”. Sin embargo, el Índice Bondi muestra que el costo real del boleto de colectivo en el AMBA alcanzó los $2.428,71 en julio 2026, con una cobertura tarifaria de solo 32,3 % y un déficit de $367,06 por pasajero. La disparidad entre energía



