Fabricantes de Tierra del Fuego frenan caída y apuestan a nuevos sectores
Aun con una caída del 2,6 % en la producción industrial entre enero y julio, los fabricantes de la provincia lograron elevar la fabricación de electrónica a casi 11 millones de unidades en 2025. La respuesta: diversificar sus negocios y buscar oportunidades fuera del tradicional ensamblaje.
El Régimen de Promoción Económica y Fiscal de Tierra del Fuego, creado en 1972, ha pasado de ser un pilar de la política industrial a estar bajo la lupa de varios gobiernos. En los últimos tres años, bajo la gestión del presidente Javier Milei, la industria local mostró señales mixtas: mientras la producción total de electrónica subió de 8,9 millones a casi 10,9 millones de unidades entre 2024 y 2025, la producción industrial en general retrocedió.
Según la Asociación de Fábricas Terminales de Electrónica (Afarte), los tres grandes segmentos –televisores, aires acondicionados y teléfonos celulares– impulsaron ese crecimiento. En televisores y aires acondicionados, un convenio de paz social evitó despidos y mantuvo alta la capacidad instalada, generando incluso un sobrestock de productos. En contraste, la fabricación de smartphones sufrió una caída pronunciada: de 10,2 millones de unidades en 2022 a 6,1 millones en 2025, y los analistas anticipan una nueva disminución este año. La proliferación de celulares de contrabando, que representan 4 de cada 10 unidades que ingresan al país, y la subfacturación son los principales factores que merman el mercado formal, más que la eliminación del arancel de importación.
Los datos del INDEC reflejan la tendencia a la baja: entre enero y julio la producción industrial cayó 2,6 % respecto al mismo período de 2025 y está 18,7 % por debajo del récord de noviembre de 2017. En esos siete meses se fabricaron 3,7 millones de unidades, una cifra que se queda muy lejos de los más de 10 millones esperados para cerrar el año.
Frente a este escenario, los fabricantes están reconfigurando sus modelos de negocio. Hace menos de una década, entre el 90 % y el 95 % de las empresas operaban exclusivamente dentro de la isla. Hoy esa participación se sitúa entre el 30 % y el 35 %, según la propia industria. La diversificación se vuelve una necesidad y no solo una estrategia de crecimiento.
El caso más visible es el de Grupo Newsan. Fundado en 1991 como ensamblador de productos para Sanyo y Sansei, hoy la compañía maneja más de 60 marcas, factura alrededor de US 2.500 millones al año y está presente en cinco unidades de negocio. Luis Galli, presidente y CEO, explicó que la empresa “no se enamora de la producción ni de la importación; somos pragmáticos”. Newsan está a punto de lanzar una nueva marca de consumo masivo, mientras mantiene su apuesta por el sector energético. En 2025 cerró una alianza con la familia Neuss, formando el holding Edison Energía, que controla distribuidoras en Tucumán y Jujuy, centrales hidroeléctricas y una participación en Transener.
Otros grupos siguen la misma lógica. Mirgor, BGH, Radio Victoria, la china TCL, Solnik y Fapesa continúan operando en Ushuaia y Río Grande, pero amplían sus horizontes hacia la electromovilidad, autopartes, energía y pesca de alto valor (merluza negra, centolla y erizo). La diversificación no implica abandonar la producción local, sino complementarla con actividades que ofrezcan mayor estabilidad frente a la volatilidad del mercado de electrónicos.
En resumen, la industria de Tierra del Fuego ha detenido la caída de la producción de electrónica, pero la caída de la industria en conjunto obliga a los fabricantes a buscar nuevos rumbos. La combinación de convenios laborales, sobrestock y la presión del mercado informal de celulares ha forzado a los grupos a mirar más allá de la isla, convirtiendo la diversificación en la nueva norma del sector.



