Merval sube y riesgo país supera 510 puntos: ¿Qué oculta la burbuja?
El índice de referencia registró su tercera alza consecutiva, mientras el riesgo país se disparó casi un 20 % en agosto, rompiendo la barrera de los 510 puntos. Es la mayor subida mensual del indicador de riesgo desde septiembre de 2025, y el contraste plantea dudas sobre la solidez del repunte bursátil.
El S&P Merval cerró el viernes con una tercera suba consecutiva, impulsado por la recuperación de sectores como energía y telecomunicaciones. Sin embargo, ese avance se dio en paralelo a una escalada del riesgo país que volvió a cruzar la línea de los 510 puntos, acumulando un incremento cercano al 20 % en lo que va del mes. La cifra, la más alta desde el septiembre de 2025, se registró en medio de la creciente incertidumbre generada por las elecciones de medio término.
El salto del riesgo país, medido por el diferencial entre la deuda soberana argentina y la de referencia internacional, refleja el temor de los inversores a que el gobierno no pueda cumplir con sus compromisos financieros. Según datos de Bloomberg, la brecha pasó de 425 puntos a inicios de agosto a 511 puntos a finales del mes, un salto que supera la variación promedio de los últimos 12 meses en más de 80 puntos.
Al mismo tiempo, el Merval sumó un 1,8 % en la jornada, liderado por la acción de YPF (que ganó un 3,4 %) y la compañía de gas natural Pampa Energía (subió un 2,9 %). La lógica que suele explicar estos movimientos –una menor percepción de riesgo que favorece la compra de acciones– parece desconectada de la realidad de los indicadores de deuda. ¿Qué está impulsando esta divergencia?
Los analistas de Bancolombia apuntan a la reciente decisión del Ministerio de Economía de posponer la nueva emisión de bonos en dólares, lo que habría aliviado temporalmente la presión sobre la oferta de deuda. “El mercado interpreta que la suspensión de la emisión es una señal de que el gobierno está intentando evitar un sobreendeudamiento”, explicó la economista Laura Méndez. Sin embargo, la misma medida no elimina la exposición de la deuda existente ni la incertidumbre sobre la política cambiaria, que sigue siendo el factor que más pesa en la evaluación de riesgo.
Otro elemento que ha favorecido al índice es la expectativa de una mayor inversión extranjera directa (IED) en el sector de energía renovable. Un consorcio liderado por la empresa española Acciona anunció la intención de invertir 500 millones de dólares en proyectos de energía eólica en la provincia de Chubut. La noticia movió a los inversores institucionales a comprar acciones de compañías relacionadas, empujando al Merval al alza. Pero la IED todavía representa menos del 3 % del total de la inversión en la bolsa, por lo que su impacto es puntual y no garantiza una tendencia sostenida.
El contraste entre la evolución del Merval y el riesgo país también plantea la cuestión de la base de los compradores. Los datos de la Comisión Nacional de Valores (CNV) indican que el volumen de operaciones en la bolsa se concentró en los últimos diez días en manos de fondos locales y de algunos fondos soberanos de la región. La participación de inversores minoristas, que habían sido los principales impulsores de la recuperación en los últimos meses, disminuyó en un 15 % respecto a julio. La ausencia de una participación masiva de pequeños ahorradores reduce la capacidad del mercado para absorber shocks externos.
En el plano político, la campaña electoral ha avivado los temores de un posible giro de política económica. Los candidatos de la coalición opositora han prometido una revisión de los controles de precios y una mayor apertura del mercado cambiario. Mientras tanto, el oficialismo ha reiterado su compromiso con el “plan de estabilización”, que incluye una nueva ronda de ajustes en tarifas de servicios públicos. La falta de claridad sobre cuál de los dos escenarios prevalecerá alimenta la volatilidad del riesgo país, pero no parece haber frenado la compra de acciones en los sectores que perciben como “defensivos”.
A nivel histórico, la relación entre el riesgo país y el desempeño del Merval nunca ha sido lineal, pero la última década mostró que cuando el diferencial supera los 500 puntos, la tendencia bursátil tiende a revertirse en los siguientes 30 a 60 días. En 2018, tras la escalada del riesgo a 600 puntos, la bolsa cayó un 12 % en dos meses. En 2022, un salto similar precedió a una fuerte depreciación del peso y a la salida de capitales extranjeros. El patrón sugiere que el actual repunte del Merval podría ser una “falsa señal” de estabilidad, al menos mientras persista la incertidumbre electoral y la presión sobre la balanza de pagos.
La pregunta que queda en el aire es si los precios de las acciones están reflejando una valoración basada en fundamentos reales o si son el resultado de un flujo de liquidez temporal que pronto se evaporará. La respuesta dependerá de la capacidad del gobierno para articular un plan de deuda que genere confianza, y de la claridad con la que los partidos políticos definan sus políticas macroeconómicas antes de la segunda vuelta electoral.
En conclusión, el Merval avanza mientras el riesgo país se dispara, una combinación que desafía la lógica tradicional del mercado. Los indicadores de deuda apuntan a una mayor vulnerabilidad, y la falta de consenso político sobre la dirección económica añade una capa de incertidumbre que los inversores no pueden ignorar. Si la brecha de riesgo sigue ampliándose, es probable que el impulso bursátil pierda fuerza antes de que se consolide



