Sabah revierte 3-0 y escribe récord histórico en la Champions
Tras dos errores del arquero Stas Pokatilov, el equipo de la capital siria dio vuelta al marcador y avanzó 4‑3 en el global. Con la victoria, Sabah FC se convirtió en el club más joven en alcanzar la fase de cuartos de la competición continental.
El martes 22 de agosto, el Estadio Al‑Shaab vibró con una de las remontadas más sorprendentes de la historia reciente de la AFC Champions League. El club sirio Sabah FC necesitaba al menos tres goles para superar la desventaja de 3‑0 que había quedado en el marcador global tras perder 2‑0 en Tel Aviv contra Hapoel Beer Sheva y una goleada de 1‑0 en la primera mitad del segundo encuentro. Lo que empezó como una noche complicada para el guardameta ruso Stas Pokatilov terminó transformándose en un episodio decisivo para el conjunto.
En los primeros 15 minutos de la segunda mitad, Pokatilov cometió su primer blooper. Un centro cruzado desde la banda derecha fue desviado por la defensa de Sabah y, en lugar de despejarlo, el arquero intentó atraparlo con la mano derecha y la pelota se deslizó entre sus dedos, cruzando la línea de gol. El gol abrió el marcador y dejó a los locales 4‑0 en el global, una ventaja que parecía inalcanzable. El capitán de Sabah, el mediocampista Ahmad Al‑Hussein, describió el momento como “un golpe inesperado que nos dejó sin opciones, pero nos obligó a reaccionar”.
Apenas diez minutos después, otro error del guardameta complicó la situación. Un penalti cobrado por Hapoel Beer Sheva fue ejecutado con potencia, y Pokatilov salió anticipado, estirando la pierna izquierda y empujando el balón fuera del arco. El árbitro señaló falta dentro del área y concedió un tiro libre indirecto a favor de los visitantes. Aunque el balón terminó en el poste, el incidente subrayó la fragilidad de la defensa de Sabah y avivó la polémica entre los aficionados, que inundaron las redes sociales con memes del portero.
Sin embargo, la respuesta de Sabah no se hizo esperar. A los 70 minutos, el delantero ucraniano Mykola Kovalenko, que había sido subvalorado en los primeros minutos, recibió un pase filtrado y definió con un disparo bajo que se coló por la escuadra derecha. El gol redujo la desventaja a 4‑1 y encendió la esperanza del equipo. El entrenador, Igor Mikhailov, señaló en la zona técnica que “el equipo mostró carácter; el gol de Kovalenko nos dio la energía que necesitábamos”.
El segundo gol llegó a los 78 minutos, tras una jugada colectiva que involucró a los laterales. El extremo sirio Hassan Al‑Mansour centró desde la izquierda y el mediocampista central, Omar Suleiman, remató de volea. El balón entró tras un rebote inesperado, dejando a Pokatilov sin posibilidad de reaccionar. Con 4‑2, la diferencia se redujo a dos goles y la presión sobre el portero aumentó.
El punto de inflexión se produjo en los últimos cinco minutos del tiempo reglamentario. Con el marcador 4‑3 en el global, Sabah ganó un córner que fue ejecutado por el propio Al‑Mansour. La pelota encontró la cabeza de Kovalenko, quien, con un potente cabezazo, marcó el gol del empate. El estadio estalló en vítores y la afición siria comenzó a cantar “¡Vamos, Sabah!”. La igualdad obligó a la prórroga, donde el portero ruso, visiblemente afectado, logró una serie de atajadas clave que impidieron que Hapoel Beer Sheva encontrara la red.
En la tanda de penaltis, Sabah se impuso 5‑4. Pokatilov, pese a los errores iniciales, atajó dos disparos decisivos, incluido el último de la estrella israelí, Eli Cohen, que se estrelló contra el travesaño. Al final, el arquero ruso fue aplaudido por la afición, que reconoció su capacidad de redención.
Con la victoria, Sabah FC se convirtió en el club



