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Sismos en tres continentes avivan temores; científicos descartan vínculo

En las últimas semanas se registraron temblores de magnitud 6 o superior en Japón, México y Chile. La coincidencia despertó dudas sobre una posible relación global, pero geólogos explican por qué el fenómeno es independiente y analizan la amenaza para Argentina.

Durante los últimos quince días se produjeron tres sismos que superaron la magnitud 6,0 y que fueron seguidos de intensas coberturas mediáticas. El 7 de agosto, un terremoto de 6,2 sacudió la zona de Hokkaido, al norte de Japón, generando cortes de energía y evacuaciones en varias ciudades. Dos días después, en la madrugada del 9, la costa de Oaxaca, México, experimentó un movimiento telúrico de 6,5, que dejó daños estructurales leves y una serie de réplicas que se prolongaron durante varias horas. El 13 de agosto, la región de Antofagasta, en el norte de Chile, registró un sismo de 6,4, con intensidad suficiente para romper cristalerías y activar alarmas sísmicas en Santiago. La cercanía temporal de estos eventos alimentó la percepción de una cadena de terremotos vinculados entre sí, una idea que circuló rápidamente en redes sociales y foros de discusión.

Los especialistas en sismología descartan que exista una conexión causal entre los temblores. Según el Dr. Federico Ledesma, director del Centro de Estudios Sísmicos de la Universidad Nacional de La Plata, “los sismos se originan por la liberación de energía acumulada en los límites de las placas tectónicas. Cada zona sísmica actúa de forma independiente, y la coincidencia en el tiempo de varios eventos no implica un vínculo físico”. Ledesma explica que la placa de Pacifico, que subduce bajo la placa de América del Norte, es la responsable del sismo de Hokkaido; la placa de Cocos, que se hunde bajo la placa de América del Sur, genera la actividad sísmica en México; y la interacción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana explica el terremoto chileno. “No hay una cadena de transmisión que pueda llevar la energía de un punto a otro a escala intercontinental”, añade.

El fenómeno de “triggering” (activación) sí existe, pero está limitado a distancias mucho menores. Estudios realizados después del terremoto de magnitud 9,0 en Chile en 2010 mostraron que algunas fallas en la zona andina experimentaron aumentos modestos de actividad sísmica a pocos cientos de kilómetros del epicentro, pero nunca a escalas continentales. En el caso de los sismos de agosto, la distancia entre los epicentros supera los 10.000 kilómetros, lo que imposibilita cualquier interacción directa. “Para que un terremoto pueda desencadenar otro, la energía tendría que viajar a través de la corteza terrestre sin perder intensidad, lo cual no ocurre a esas distancias”, puntualiza la geóloga Ana María Pérez, del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES).

En cuanto al riesgo para la Argentina, la situación no cambia. El país se encuentra sobre la placa Sudamericana, cuyo límite occidental está marcado por la subducción de la placa de Nazca bajo la cordillera de los Andes. Esta zona es la que genera la mayor parte de la actividad sísmica en el territorio nacional, concentrada en la región de la Patagonia y en la zona de la Cordillera de los Andes, donde se han registrado los eventos más fuertes de la historia reciente, como el sismo de 7,0 que sacudió la provincia de Mendoza en 2010. Según datos del INPRES, en el último año se registraron 1.842 sismos de magnitud superior a 3,0 en territorio argentino, de los cuales 12 superaron la magnitud 5,0. La distribución muestra una concentración en la zona occidental, mientras que la mayor parte del territorio central y la región pampeana experimentan solo temblores menores, en su mayoría imperceptibles.

El Dr. Ledesma subraya que “no hay evidencia de que los temblores de Japón, México o Chile alteren la presión tectónica en la zona de subducción de la Cordillera”. Añade que los sistemas de monitoreo sísmico del país, operados por el INPRES y la Red Sismológica Nacional (RSN), siguen detectando y analizando la actividad en tiempo real, y que los protocolos de alerta temprana continúan funcionando con la misma eficiencia que antes de los eventos internacionales.

La percepción de un aumento de la actividad sísmica también está influida por la cobertura mediática. “Cuando varios terremotos aparecen en los titulares en pocos días, la gente tiende a asociarlos, aunque la ciencia los trate como fenómenos aislados”, comenta la comunicadora científica Lucía Gómez, quien colabora con la campaña de educación sísmica del gobierno. Gómez señala que la información clara y basada en datos es clave para evitar alarmismos y para fomentar la preparación adecuada. Entre las recomendaciones que el INPRES mantiene vigentes están la revisión de la estructura de los inmuebles, la disponibilidad de kits de emergencia

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 28 de agosto de 2026 - 13:27hs

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