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Mora familiar supera 18 % mientras el crédito cae 0,7 %

El crédito a personas físicas se contrajo en julio, pero la morosidad volvió a escalar, alcanzando el 18 % del total. La brecha entre bancos y proveedores no bancarios, y la disparidad provincial, dejan varias incógnitas sobre la salud del crédito familiar.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 13 de septiembre de 2026 - 05:22hs

El informe “Crédito a las familias: radiografía provincial”, elaborado por la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral y Eco Go, muestra que en julio el financiamiento a personas físicas llegó a $99,4 billones, con una caída del 0,7 % en términos reales respecto a junio. A primera vista, la contracción parece moderada, pero el crédito sigue 4,7 % por encima del nivel de hace un año, lo que plantea la pregunta: ¿qué impulsa este crecimiento interanual pese a la caída mensual?

La respuesta está en la morosidad. El total de créditos en mora subió a 18,0 % del crédito, 0,5 puntos porcentuales más que en junio y 10,3 puntos más que en julio de 2025. La cifra marcó 21 meses consecutivos de aumento. Al mismo tiempo, el 26,6 % de los deudores tenía al menos un saldo irregular, 0,3 puntos porcentuales más que el mes anterior y 8,3 puntos más que el mismo mes del año pasado. ¿Qué explica este avance imparable de la morosidad cuando el crédito real se está reduciendo?

El informe introduce la “mora operativa”, que excluye los créditos en situación 5 (mora superior a un año). Ese indicador se ubicó en 11,8 % de la cartera, mostrando una ligera moderación frente a la mora total. La diferencia sugiere que, aunque el número de créditos muy deteriorados sigue creciendo, la mayor parte del deterioro se concentra en deudas más recientes. ¿Significa esto que el sistema financiero está logrando contener los casos más críticos, o simplemente está desplazando la morosidad a etapas más tempranas?

La distribución provincial revela disparidades marcadas. La Pampa fue la única jurisdicción con expansión mensual (+0,5 % real); en el resto del país el crédito se contrajo, destacando la caída de 2,1 % en Chaco. A nivel interanual, 21 de 24 provincias registraron crecimiento, con Neuquén liderando (+9,3 %) y La Rioja, Tierra del Fuego y Misiones como las únicas que retrocedieron. ¿Qué factores locales están impulsando estos contrastes: políticas de crédito regional, actividad económica o estructuras de consumo?

El nivel de endeudamiento también varía. A nivel nacional, el crédito representa el 8,8 % del PBI, pero supera el 13 % en Tucumán y el 12 % en Catamarca. La penetración crediticia es de 445 deudores por cada 1.000 habitantes, pero alcanza 665 en la Ciudad de Buenos Aires y 574 en Tierra del Fuego. La deuda promedio por deudor, $4,8 millones a nivel país, se duplica en Tierra del Fuego ($8,6 millones) y supera los $7 millones en la capital. ¿Estas cifras reflejan una mayor capacidad de pago o simplemente una exposición mayor al riesgo?

En cuanto a la mora por provincia, La Rioja encabeza el ranking con 25,3 % del crédito en mora, seguida por Santa Cruz (23,6 %) y San Luis (23,5 %). En la dimensión de deudores en mora, La Rioja vuelve a liderar con 36,5 % de sus deudores irregulares, mientras que el promedio nacional es de 26,6 %. La consistencia de estos números plantea la duda de si existen políticas de gestión de deuda más débiles en esas jurisdicciones o si la composición del crédito es distinta.

El sector no bancario, que representa el 14,6 % del crédito familiar (aprox. $14,5 billones), muestra una mora del 31,3 %, mucho más alta que la del sistema financiero (15,8 %). La Rioja también lidera en este segmento, con el 36 % del crédito provincial canalizado a través de proveedores no financieros, y en Misiones, San Luis y Chaco la mora supera el 35 %. Eco Go advierte que, pese a la alta morosidad, el crédito no bancario no constituye un riesgo sistémico porque estos proveedores no captan depósitos ni intermedian el ahorro público. Sin embargo, la brecha de mora entre ambos sectores es considerable. ¿Qué implicancias tiene para los consumidores que, en ausencia de regulación bancaria estricta, se expongan a condiciones potencialmente más onerosas?

En conjunto, el panorama muestra una cartera crediticia que, aunque se contrae ligeramente, sigue creciendo interanual y se vuelve cada vez más morosa. La divergencia entre la mora total y la operativa, la disparidad provincial y la diferencia entre bancos y proveedores no financieros dejan abiertas varias preguntas: ¿qué medidas adoptarán el BCRA y los reguladores provinciales para frenar la escalada de la morosidad? ¿Se revisarán los criterios de otorgamiento de crédito en los sectores no bancarios? Y, sobre todo, ¿cómo afectará este escenario a la capacidad de consumo de los hogares argentinos en los próximos meses? El seguimiento de estos indicadores será crucial para entender si la tendencia alcista de la morosidad se estabiliza o se convierte en un problema estructural.

Publicado el 13 de septiembre de 2026 - 05:22hs

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