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Murió Griselda Gambaro, la voz subversiva que enfrentó la censura

A los 97 años se fue la dramaturga que convirtió el teatro argentino en espejo de su tiempo. Su trayectoria, marcada por la prohibición de obras y el exilio, deja un vacío que la escena cultural todavía no ha logrado cubrir.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 15 de septiembre de 2026 - 18:37hs

Griselda Gambaro nació en 1928 en la calle California de La Boca, un barrio que, según ella, marcó su visión del poder y la autoridad. Desde pequeña se sumergió en la lectura, devorando a Kipling, Ibsen y Pirandello, y decidió no ingresar a la universidad para dedicarse a escribir. Ese paso temprano la llevó a trabajar en la biblioteca socialista Sociedad Luz, donde empezó a gestar la voz crítica que definiría su obra.

El debut teatral llegó en 1965, cuando su primera pieza se presentó en el Instituto Di Tella bajo la dirección de Jorge Petraglia. La recepción fue polarizada: críticos realistas la tacharon de incomprensible, mientras los renovadores la aclamaron. Gambaro, sin rodeos, explicó que “la mujer tiene que meterse sin pedir permiso”. Sin embargo, también confesó no saber si el rechazo se debió a su lenguaje o al hecho de ser mujer en un entorno dominado por hombres, una ambigüedad que la dictadura posterior acabaría aclarando, según sus propias palabras.

Durante la última dictadura militar, la escritora y su familia se vieron obligados a exiliarse en Barcelona. El desplazamiento resultó costoso para su producción: la falta de contacto con la realidad argentina y la escasez de recursos dificultaron tanto la ficción como el teatro. En 1977, la novela “Ganarse la muerte” fue prohibida por la junta de Videla por contravenir “la institución familiar y el orden social”. La censura también alcanzó su pieza “Real envido”, y en 1979 su nombre apareció en listas negras. La propia Gambaro relató esa persecución en varias entrevistas, pero la nota no aclara si alguna vez se le ofreció una reparación institucional tras la caída del régimen.

El retorno a la Argentina en 1981 coincidió con la participación en el ciclo “Teatro Abierto”, donde su obra “Decir sí” se convirtió en un símbolo de resistencia cultural. A partir de entonces, la dramaturga mantuvo una producción constante, colaborando estrechamente con la directora Laura Yusem en unos doce textos. Directores como Augusto Fernandes, Alicia Zanca y Rubén Szuchmacher pusieron en escena piezas como “El campo”, “Pedir demasiado” y “Mi querida”. Su última obra, “El don”, se estrenó en agosto de 2015 en el Teatro Nacional Cervantes, cerrando una carrera que nunca perdió vigencia.

Como novelista, Gambaro dejó títulos como “Después del día de fiesta” (1994) y “El mar que nos trajo” (2001), consolidándose también en la narrativa contemporánea. Su palmarés incluye el Premio Municipal (1968), varios premios Argentores (1976, 1990, 1996, 1997), el Nacional de Teatro (1994) y el María Guerrero (1997). En 2016 recibió el Premio a la Trayectoria del Instituto Nacional del Teatro, y en 2023 la Biblioteca Nacional le otorgó “La rosa de cobre”. La Fundación Konex la distinguió con una mención especial por trayectoria en 2014, y en 2005 fue la primera escritora en inaugurar la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. En 2010 pronunció el discurso inaugural de la Feria del Libro de Fráncfort, representando a los escritores argentinos.

A pesar de estos reconocimientos, la noticia de su fallecimiento –y la reciente muerte de su esposo, el artista Juan Carlos Distéfano, el 25 de julio de 2026– plantea preguntas sin respuesta. ¿Cuánto ha avanzado la escena teatral argentina para absorber la crítica incisiva que Gambaro ofrecía? ¿Se han revisado los archivos de la censura para reconocer plenamente el daño causado a sus obras

Publicado el 15 de septiembre de 2026 - 18:37hs

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