Procesan a “mapuche de los binoculares” por falso testimonio
Nueve años después de afirmar haber visto a gendarmes subir a Santiago Maldonado a una camioneta, la Justicia Federal lo acusó de mentir. El hombre, Matías Santana, también tiene antecedentes por usurpaciones y violencia en la Patagonia.
La Justicia Federal de la Nación abrió proceso penal contra Matías Santana, un mapuche que se hizo conocido como el “mapuche de los binoculares”. La causa se basa en que, en 2017, Santana declaró haber observado con binoculares a efectivos de Gendarmería Nacional subir al activista Santiago Maldonado a una camioneta, y que el joven llevaba una campera celeste que él le había prestado la noche anterior. La acusación sostiene que ese testimonio resultó falso y entorpeció la investigación sobre la desaparición y posterior hallazgo de Maldonado.
El juicio se produce casi una década después de la declaración, que había quedado marcada en varios expedientes judiciales. En aquel momento, Santana formaba parte de la comunidad Pu Lof, ubicada en Resistencia de Cushamen, Chubut. Más tarde se incorporó a la Lafken Winkul Mapu, un grupo que ha protagonizado numerosos incidentes en Villa Mascardi entre 2017 y 2022, incluidos actos de usurpación y conflictos territoriales.
Los antecedentes de Santana son extensos. A comienzos de 2018 fue procesado por la usurpación de dos predios pertenecientes a Parques Nacionales y por avanzar sobre otras dos propiedades particulares. También fue condenado por daños al edificio judicial de Bariloche y por lesionar a siete efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria durante el juicio de extradición de Facundo Jones Huala. La Justicia Federal le atribuyó la responsabilidad de un incendio en una casilla de Gendarmería en 2020, hecho que figura entre los motivos de la orden de captura emitida contra él.
En octubre de 2022, cuando las autoridades realizaron el desalojo integral de los lotes ocupados por la Lafken Winkul Mapu en Villa Mascardi, Santana huyó junto a los demás hombres de la comunidad. En el predio quedaron siete mujeres, entre ellas la machi Betiana Colhuan, máxima autoridad espiritual del grupo, con quien Santana mantuvo una relación sentimental y tuvo dos hijos. Horas después, el mapuche visitó a la machi en el lugar donde estaban retenidas las mujeres. Al enterarse de la orden de captura, escapó y permaneció en la clandestinidad durante poco menos de un año y medio.
El proceso por falso testimonio se sustenta en que la declaración de Santana, según la acusación, “entorpeció el operativo de búsqueda de Maldonado y contribuyó a que los efectivos que participaban del procedimiento fueran señalados por ese supuesto accionar”. La Fiscalía sostiene que la versión de Santana carece de sustento probatorio y que su relato influyó en la percepción pública y judicial del caso.
Durante la investigación se halló, en la vivienda principal de la comunidad en Villa Mascardi, documentación personal que las autoridades consideraron clave para el caso, aunque Santana no se encontraba en el predio al momento del desalojo.
El proceso sigue su curso en la Cámara Federal de Chubut. Si se confirma la falsedad del testimonio, Santana podría enfrentar penas por delito de falso testimonio, que en la legislación argentina se castiga con prisión y multas, además de la posible ampliación de sus antecedentes penales.
El caso vuelve a poner en el foco la compleja relación entre las comunidades mapuches de la Patagonia y las fuerzas de seguridad del Estado, una dinámica que ha generado controversia y tensiones desde la desaparición de Santiago Maldonado en 2017. La resolución judicial sobre el testimonio de Santana será observada tanto por sectores de derechos humanos como por representantes de la gendarmería, que buscan esclarecer los hechos que rodearon aquel episodio.



