Proponen prohibir terapias de conversión en Buenos Aires
Ante la marcha del Orgullo, analistas y periodistas exigen una prohibición explícita de los tratamientos que pretenden cambiar la orientación sexual o la identidad de género. La medida se alimenta de una encuesta que muestra que el 26 % de los encuestados había sido sometido a intentos de conversión, con altos índices de depresión y pensamientos suicidas.
El debate sobre las terapias de conversión volvió a la agenda pública de la Ciudad de Buenos Aires en los días previos a la Marcha del Orgullo. Estas prácticas, que buscan modificar la orientación sexual, la identidad o la expresión de género, siguen ofrecidas en ámbitos médicos, religiosos y privados a pesar de las críticas de organismos de derechos humanos.
El analista Emmanuel Ferrario y el periodista Cristian Alarcón, autor de la columna Testosterona, pidieron una prohibición explícita y sanciones para quienes promuevan estas terapias. Ferrario cuestionó la participación de profesionales de la salud diciendo: “No existe nada que curar”. Además advirtió: “La participación de un adulto no siempre expresa una decisión libre”.
Una encuesta argentina de 2024 realizada a 839 personas reveló que el 26 % informó haber sido objeto de un intento de modificar su orientación sexual, identidad o expresión de género. De los que vivieron esa experiencia, el 44 % manifestó ideación suicida y el 75 % reportó haber sufrido depresión, según datos citados por Alarcón.
Alarcón documentó, en una investigación para Anfibia, que iglesias evangélicas ofrecen programas dirigidos a personas atraídas por el mismo sexo. La investigación envió a un periodista‑actor a un retiro espiritual de tres días en Benavídez, donde 144 participantes pagaron $200.000 cada uno. Los asistentes tenían entre 18 y 30 años; no se identificaron menores. Dos pabellones del retiro estaban destinados a personas que buscaban cambiar su orientación sexual.
Algunas congregaciones han sustituido la palabra “pecado” por “antidiseño de Dios” para describir a la población LGBT. Alarcón describió una “Política del susurro”, una estrategia de contención emocional que emplea cantos, ceremonias y discursos de pertenencia para evitar exorcismos abiertos.
Ferrario, Alarcón y otras organizaciones presentaron un proyecto de ley que busca prohibir de forma explícita las terapias de conversión en la Ciudad. La propuesta incluye trabajo comunitario, multas, clausuras y días de arresto para los promotores, además de la inhabilitación de licencias profesionales a quienes participen en dichos procedimientos.
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