Riesgo país sube a 555 puntos mientras la economía se vuelve incierta
El índice de riesgo soberano alcanzó 555, el nivel más alto de la semana, pese a que las exportaciones agroindustriales registraron un récord histórico. Analistas advierten que el crecimiento proyectado para 2026 y 2027 queda por debajo de lo esperado, lo que plantea dudas sobre la capacidad de maniobra fiscal del gobierno.
El riesgo país cerró el martes en 555 puntos, una alza que contrasta con la reciente noticia de que las exportaciones agroindustriales alcanzaron un nuevo récord. Entre enero y agosto del año en curso, el sector agroexportador creció un 13% respecto al mismo período del año anterior, acumulando US$ 37.525 millones. El dato, que suena alentador, no logró calmar a los inversores: el índice de JP Morgan para América Latina cayó de 252 a 173 puntos, mientras que el de Argentina subió de 500 a 555.
Ese movimiento divergente plantea la primera pregunta que se abre: ¿por qué el mercado sigue percibiendo un mayor riesgo pese a los volúmenes de exportación récord? La respuesta no está clara en la información disponible. El propio gobierno, a través del ministro de Economía, Luis Caputo, ha resaltado la suficiencia de dólares para cubrir los pagos a bonistas y a los sectores productivos, estimando que la compra de divisas por parte de empresas y particulares podría rondar los US$ 30.000 millones el próximo año. Sin embargo, la lógica de que esa compra garantice estabilidad no se evidencia en la subida del riesgo soberano.
Otro punto que genera incertidumbre es la proyección de crecimiento económico. El consenso del mercado y los analistas del Banco Central anticipan un crecimiento del 2,1 % para este año, muy por debajo del 3,5 % que se había considerado a principios de año. Además, se espera que en 2026 el crecimiento sea “menor a la esperada”, y la tendencia se repetiría en 2027. La falta de un escenario más optimista lleva a cuestionar la viabilidad del presupuesto que busca desindexar gastos como la Asignación Universal por Hijo y las asignaciones familiares, una medida que, según el propio gobierno, debería ofrecer mayor margen de maniobra ante una actividad económica más débil.
La discusión también se extiende a la política cambiaria. Según el texto, el gobierno asegura que no necesitará acudir al mercado para financiarse en 2027, apoyándose en la acumulación de reservas y en instrumentos como repos y venta de dólares futuros. No obstante, la ausencia de datos concretos sobre la composición de esas reservas y sobre los supuestos de precios futuros del dólar deja un vacío que los analistas no pueden llenar. La pregunta que queda en el aire es cuán sostenible es esa estrategia si la volatilidad del tipo de cambio persiste, como lo indica la subida del riesgo país.
En el plano internacional, el ministro Caputo sostuvo encuentros con fondos de inversión en Nueva York y con analistas de JP Morgan, quienes advirtieron que “un aumento de la recaudación por debajo de lo esperado requeriría un ajuste adicional en el gasto para preservar el equilibrio fiscal”. La misma preocupación se repite en la visita de Barclays a Buenos Aires y en la próxima delegación a París, donde se espera que se repitan las interrogantes sobre la capacidad del gobierno para reaccionar ante shocks fiscales o financieros.
Por último, el entorno externo parece menos amenazante: la Reserva Federal ha elevado sus tasas, pero según el economista Alberto Ades, la vulnerabilidad de Argentina es menor que en 2018, pues hoy no se enfrenta a déficits gemelos y la exposición a la Fed es más limitada. Sin embargo, esa valoración no explica por qué el riesgo país continúa escalando. La brecha entre la percepción de una mejora estructural y la realidad de indicadores de riesgo sugiere que, a falta de datos claros, el mercado sigue dudando de la capacidad del gobierno para mantener la estabilidad macroeconómica en los próximos años.



