Senado aprueba mitad de la Ley de Biocombustibles, sube mezcla a 15%
Con 41 votos a favor y 25 en contra, el Senado dio media sanción a la nueva norma que eleva los cortes obligatorios de biodiésel y bioetanol. La propuesta, que incluye límites para pymes y regiones, pasa ahora a la Cámara de Diputados.
El jueves el Senado aprobó con 41 votos a favor y 25 en contra la mitad de la Ley de Biocombustibles, que propone subir progresivamente los porcentajes de mezcla obligatoria. La iniciativa contó con el apoyo de La Libertad Avanza, la mayor parte de la UCR, el PRO, Convicción Federal y varios bloques provinciales, además del senador tucumano Juan Manzur, el único disidente dentro de la bancada justicialista. La oposición estuvo liderada por la mayoría del peronismo y por el radical Maximiliano Abad, que advirtió que la norma perjudica a las empresas de la provincia de Buenos Aires.
En el texto aprobado el biodiésel pasará del 7,5 % al 10 % a los 12 meses de la sanción, mientras que el bioetanol subirá del 12 % al 15 % en el mismo plazo. En el caso del bioetanol, la ley mantiene una participación del 6 % de caña de azúcar y otro 6 % de maíz; el 3 % restante quedará abierto a otras materias primas admitidas por el régimen.
El debate giró en torno a la participación de las pymes del sector. La propuesta original fijaba un 3 % de participación para empresas no integradas, pero el Senado aceptó un escalón más alto: 5,5 % en 2029, 5 % en 2030 y 4 % en 2031. Además, se definieron los criterios de “integradas” (más de 50 000 t de capacidad y pertenecientes a grupos de productores de aceites vegetales y harinas proteicas) y “no integradas” (hasta 50 000 t o fuera de esos grupos). La participación de cada empresa no integrada no podrá superar el 10 % del total de biodiésel comercializado al año, con un techo máximo de 50 000 t, y la concentración por grupo económico también quedará limitada al 10 %.
Para aliviar la presión sobre las pymes se introdujeron topes geográficos: ninguna región podrá superar el 20 % del total de biodiésel vendido anualmente. La norma permite que pequeñas empresas se agrupen y actúen como una integrada, y otorga un beneficio a firmas de San Luis y La Pampa por su distancia al puerto de Rosario.
Durante la discusión la senadora Flavia Royón (Salta) defendió la medida como un “paso hacia el futuro energético, productivo y federal del país”. Por su parte, la senadora Carolina Moisés, una de las autoras del proyecto, reconoció que la ley “no es la panacea”, pero sostuvo que los cambios permiten avanzar. La senadora tucumana Beatriz Ávila elogió la previsibilidad de 15 años que brinda la norma para el desarrollo energético, ambiental e industrial.
Sin embargo, varios legisladores dejaron en evidencia las dudas que persisten. El chaqueño Jorge Capitanich señaló que la propuesta fija un corte del 10 % para los biocombustibles, mientras que él plantea una meta del 15 % y menciona que Brasil ya avanza hacia un 20 % de biodiésel. La crítica del radical Flavio Fama se centró en que la norma busca “generar condiciones de competitividad” al aumentar los cortes, pero no aclaró cómo se traducirá eso en precios para los consumidores.
Las preguntas que quedan abiertas son varias. ¿Cómo impactará la reducción progresiva de la participación de pymes en la capacidad productiva del país? ¿El tope del 10 % por empresa será suficiente para evitar la concentración sin ahogar a los pequeños productores? ¿Por qué la ley mantiene una meta de 15 % de bioetanol cuando la tendencia regional avanza a niveles mayores? Y, sobre todo, ¿qué mecanismos de seguimiento y ajuste tendrá la norma una vez que la Cámara de Diputados la revise?
Con la media sanción ya en mano, la iniciativa pasa ahora a la Cámara de Diputados, donde se decidirá si los ajustes propuestos son suficientes o si la presión de los sectores



