Superávit de casi 2 billones en agosto deja dudas sobre sostenibilidad
El sector público registró un superávit primario de 1,990.322 millones y un excedente financiero de 635.529 millones. El dato suena positivo, pero la carga de intereses y la escasa caída del gasto primario generan interrogantes sobre la continuidad del equilibrio fiscal.
En agosto el Gobierno informó que el sector público nacional alcanzó un superávit primario de 1.990.322 millones de pesos y un superávit financiero de 635.529 millones. El resultado financiero, que incluye ingresos, gastos y los intereses de la deuda, creció 62,8 % respecto al mismo mes del año pasado. En esa línea, el pago neto de intereses de la deuda interna se ubicó en 1.354.793 millones.
Con esos números, el acumulado de los ocho primeros meses del año muestra un superávit primario equivalente a aproximadamente el 1,1 % del PBI y un excedente financiero cercano al 0,2 % del producto. La cifra supera al balance de julio, cuando el superávit primario rondaba el 0,9 % del PBI y el financiero apenas el 0,1 %.
Sin embargo, la mejora no se traduce en una reducción contundente del gasto. El gasto primario cayó 0,5 % interanual en términos reales, una caída “considerablemente menor” que la registrada en julio, cuando el gasto se había reducido un 7 % por encima de la inflación respecto al mismo mes de 2025 (el dato aparece con una referencia de año que no cuadra). La modestísima disminución plantea la cuestión de si la política de reducción de impuestos, que Caputo estima en tres puntos del PBI, está siendo compensada por otras partidas de gasto.
En el rubro social, las transferencias a universidades subieron 9,7 % en términos reales; las prestaciones del PAMI crecieron 4,9 %; la Asignación Universal por Hijo aumentó 4,7 %; y las pensiones no contributivas se elevaron 4,2 %. Estos incrementos, aunque modestos, contrarrestan la leve caída del gasto primario y hacen preguntarse cuál es la verdadera presión fiscal que soporta la economía.
Caputo resaltó que el equilibrio fiscal se mantuvo pese a la reducción impositiva, y adelantó que el proyecto de Presupuesto 2027, presentado esta semana al Congreso, prevé conservar el superávit financiero para el próximo año. No obstante, la información pública no detalla cómo se financiará ese superávit en un contexto donde los pagos de intereses ya superan los 1,3 billones de pesos mensuales.
Según la consultora Fernando Marull y Asociados, las proyecciones para 2026 y 2027 apuntan a un superávit primario del 1,3 % del PBI y un resultado financiero positivo del 0,2 %. El gasto primario se espera que aumente 0,2 puntos del producto, impulsado principalmente por el crecimiento real de las jubilaciones, mientras que los subsidios seguirían disminuyendo y el gasto de capital se mantendría comprimido. La falta de datos sobre la evolución de la deuda total, la tasa de interés promedio y la inflación real dificulta evaluar la viabilidad de esas metas.
En síntesis, los números de agosto pintan una imagen de superávit, pero la dependencia de pagos de intereses elevados y la escasa reducción del gasto primario dejan abiertas preguntas clave: ¿Hasta cuándo podrá sostenerse el equilibrio sin que los recortes impositivos erosionen la base tributaria? ¿Qué rol jugará la política de subsidios y el gasto de capital en los próximos años?



