Tras avanzar 2 metros, BIOSENTER aún necesita validar su uso en humanos
El prototipo BIOSENTER, desarrollado por el MIT y el Centro Médico UT Southwestern, recorrió dos metros del intestino delgado de cerdos en apenas once minutos, tomó biopsias, capturó imágenes y administró líquidos sin dañar el tejido. El equipo, todavía en fase experimental, plantea preguntas sobre su seguridad y la factibilidad de su uso clínico.
El dispositivo, llamado BIOSENTER, fue presentado en Science Robotics y está pensado para facilitar la inspección del intestino delgado, que mide cerca de seis metros y tiene un diámetro de unos 2,5 cm. En los ensayos con tejido porcino, el robot avanzó dos metros en aproximadamente once minutos, aplicando fuerzas de empuje entre 2,2 y 6,4 newtons y logrando una fuerza de anclaje de cerca de 1,5 newtons sobre la mucosa.
BIOSENTER tiene forma de cilindro hueco de poco más de 9 cm y lleva cuatro cámaras inflables reforzadas con fibras de Kevlar. Dos zonas expansibles, una en la cabeza y otra en la cola, se inflan por turnos para sujetar el robot a la mucosa y empujarlo hacia adelante. Las fundas de anclaje, inspiradas en la técnica japonesa kirigami, permiten este agarre sin dañar el tejido. Un controlador externo, conectado mediante un cable, permite dirigir el robot con una palanca de mando, y el cuerpo incorpora un canal central por donde se pueden introducir herramientas, como la cámara utilizada en los ensayos.
Los creadores, entre ellos el profesor asistente Binbin Ying de UT Southwestern, indican que el robot podría usarse en casos de sangrado gastrointestinal, enfermedad inflamatoria intestinal, obstrucciones, lesiones y tumores del intestino delgado. Ying afirmó que “nuestro objetivo a largo plazo es desarrollar herramientas robóticas que ayuden a los médicos a examinar el intestino delgado de manera más segura y eficiente”. Sin embargo, el propio Ying reconoce que pocos gastroenterólogos están capacitados para la enteroscopia de doble balón, el método actual que requiere entrenamiento especializado y puede durar varias horas.
El profesor Giovanni Traverso, del MIT y del Brigham and Women’s Hospital, explicó que la intención es automatizar la evaluación de los seis a siete metros y medio de intestino que deben recorrerse en ciertos diagnósticos. La pregunta que queda abierta es si los resultados en tejido porcino se traducirán en seguridad y eficacia en humanos, y cuánto tiempo tomará validar el robot antes de que pueda considerarse una alternativa viable a los procedimientos existentes.
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