Vencimientos de $20.000 millones en 2027 aumentan la presión electoral
El Gobierno necesita comprimir los spreads soberanos para volver a los mercados internacionales, pero la incertidumbre electoral y la reciente escalada de tasas en EE. UU. dejan los bonos hard‑dollar con precios negativos. Con más de veinte mil millones de dólares en pagos previstos para 2027, la capacidad de financiamiento del Estado está en tela de juicio.
El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo la semana pasada una reunión con inversores en Nueva York, organizada por JP Morgan. En esa instancia advirtió que Argentina sólo podrá acceder a los mercados internacionales en 2027 si logra una “compresión significativa de los spreads soberanos”. La confianza, según Caputo, depende de la reelección del presidente Javier Milei, aunque no dio cifras concretas sobre el nivel de compresión necesario.
Al mismo tiempo, Caputo señaló que, ante posibles dificultades para refinanciar la deuda local el próximo año, el Gobierno cuenta con “fuentes alternativas de fondeo”, entre ellas un swap con el Tesoro de EE. UU. y otro vigente con el Banco Popular de China. La mención de estos swaps, sin detallar montos ni condiciones, deja abierta la pregunta de cuánto realmente pueden cubrir en caso de una crisis de refinanciamiento.
El contexto financiero se ha vuelto más adverso. La subida de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a la zona del 5 % anual —un nivel no visto desde 2007—, sumada a la escasa compra de divisas por parte del BCRA, ha impulsado el índice de riesgo país argentino de 403 puntos básicos el 10 de julio a más de 560 puntos al cierre de la última semana, un salto de alrededor del 40 %. Este deterioro se refleja en los precios de los bonos hard‑dollar, que ya cotizan en territorio negativo y “descuentan 7 puntos porcentuales menos de probabilidad de continuidad que en julio”, según Max Capital.
Los analistas de Mills Capital recuerdan que, comparada con otras economías B‑, Argentina muestra una prima de riesgo mucho más alta, con spreads frente a créditos B que superan los 200 puntos básicos. Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de la firma, advierte que la principal barrera para una mayor compresión es la incertidumbre sobre la continuidad de las reformas y del programa económico. “La definición de los candidatos para las elecciones presidenciales del año próximo va a ser importante”, puntualiza, insinuando que un cambio de rumbo podría revertir cualquier avance reciente.
El calendario de vencimientos es particularmente preocupante. Para 2027 el Estado debe pagar aproximadamente USD 12 000 millones a acreedores privados (Bonar y Globales), USD 7 500 millones al FMI y cerca de USD 2 000 millones en títulos BOPREAL del BCRA, excluyendo la parte destinada al pago de impuestos. En total, más de USD 21 000 millones —más del 40 % de las reservas brutas del Banco Central, que rondan los USD 49 000 millones— deberán ser cubiertos. La nota no aclara cómo se financiará esa carga ni qué margen de maniobra queda después de los pagos obligatorios.
El informe de la gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia señala que la reciente alza de la tasa de política monetaria de la Fed, ahora entre 3,75 % y 4 %, “llevaría capitales de los países emergentes a EE. UU., reduciendo la oferta de financiamiento para los primeros”. Además, la emisión de deuda de emergentes, que a principios de año superaba en un 25 % la media de la última década, se revirtió en marzo y para septiembre quedó un 10 % por debajo del promedio histórico. La pregunta que



