Arrebeef suspende a 400 empleados tras caída del 50 % en la producción
La planta de Ramallo redujo su personal en 400 puestos, mayoritariamente trabajadores tercerizados. El sindicato atribuye la medida a la caída del mercado y no a la carga impositiva, advirtiendo que podrían venir más recortes.
El viernes 28 de agosto la empresa frigorífica Arrebeef anunció la suspensión de 400 empleados en su planta de Ramallo, ubicada en el norte de la provincia de Buenos Aires. La decisión afecta a la mayor parte de los trabajadores tercerizados, que representan casi el 70 % del personal de la faena. Según datos internos de la compañía, la producción de carne vacuna cayó a la mitad en los últimos dos meses, lo que obligó a reducir la plantilla para equilibrar costos.
Arrebeef, joint venture entre la empresa brasileña JBS y el grupo argentino de alimentos, es uno de los mayores exportadores de carne del país, con una capacidad instalada de 30 000 toneladas al año. La planta de Ramallo, operativa desde 2010, había alcanzado su pico de producción en 2022, con cerca de 22 000 toneladas mensuales. Desde entonces, la empresa ha registrado una tendencia a la baja, vinculada a la combinación de una caída del precio internacional del bovino y a la reducción de la demanda interna tras la inflación prolongada.
El sindicato de Trabajadores del Frío (STF) emitió un comunicado señalando que “los recortes ya no se deben a variables de la hacienda, sino a la falta de demanda en el mercado”. En palabras del secretario general del gremio, Martín García, “la empresa está respondiendo a la caída de los precios del bovino, que ha sido del 30 % en los últimos seis meses, y a la pérdida de acceso a algunos mercados de la Unión Europea”. García añadió que la medida “no es aislada” y que se esperan más suspensiones si la tendencia de precios y volúmenes no se invierte.
Los trabajadores afectados, en su mayoría contratados por la empresa de outsourcing “Servicios Integrados de Trabajo” (SIT), recibieron la notificación vía mensaje de texto y una reunión virtual con la gerencia de recursos humanos. Algunos de ellos describieron la noticia como “un golpe inesperado”. “Tenía una familia que alimentar y ahora no sé cómo vamos a llegar a fin de mes”, comentó María López, operaria de la línea de despiece, quien pidió no ser identificada por temor a represalias.
El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, a través de la subsecretaría de empleo, informó que está al tanto de la situación y que “se mantendrá el seguimiento de los procesos de suspensión para garantizar el cumplimiento de la normativa laboral”. Sin embargo, el organismo no confirmó la existencia de planes de asistencia o recolocación para los 400 trabajadores.
El sector agropecuario argentino atraviesa una etapa de volatilidad. La devaluación del peso, la restricción de exportaciones impuesta por el gobierno en los últimos años y la competencia de productores de Brasil y Uruguay han presionado los márgenes de los frigoríficos. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la producción de carne vacuna en el país se redujo un 12 % en el último trimestre, mientras que el índice de precios al consumidor (IPC) mantuvo una inflación anual del 140 %.
Ante este escenario, varios analistas del sector consideran que la suspensión de personal en Arrebeef es una señal de alerta para la cadena productiva. “Los frigoríficos están recortando personal para ajustar su estructura de costos, pero la medida también refleja una caída de la demanda externa, que es la que sostiene la mayor parte de la exportación argentina”, explicó Laura Fernández, economista de la consultora AgroData.
Por su parte, la Cámara Argentina de la Industria del Cuero (CAIC) señaló que la reducción de la producción de carne puede afectar indirectamente a otros elencos de la cadena agroindustrial, como los productores de cuero y de subproductos cárnicos, que dependen de volúmenes estables para mantener sus líneas de trabajo.
En la última semana, Arrebeef también informó la suspensión temporal de la línea de procesamiento de carne de cordero, que representaba un 8 % de su capacidad total. La empresa indicó que la medida es “parte de una reestructuración operativa” y que se evaluará la posibilidad de reintegrar a los trabajadores una vez que el mercado se estabilice.
Mientras tanto, los sindicatos convocan a una asamblea para decidir si se plantea una huelga parcial en defensa de los derechos de los trabajadores suspendidos. “No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras la empresa recorta empleos sin una negociación colectiva”, reiteró García, quien añadió que la presión social y la cobertura mediática podrían influir en la postura de la empresa.
El futuro de la planta de Ramallo depende en gran medida de la evolución de los precios internacionales del bovino y de la política comercial del gobierno. Si la tendencia alcista del dólar persiste y los aranceles a la exportación se mantienen, es probable que la producción continúe



