Ganaderos del Delta trasladan miles de cabezas ante el Súper Niño
Con la llegada del fenómeno climático conocido como Súper Niño, cientos de productores de la zona del Delta del Paraná movilizan sus rebaños para evitar que las crecientes inundaciones los dejen aislados. La falta de carreteras y la escasa logística complican la operación, que se lleva a cabo bajo la presión de autoridades provinciales.
El Servicio Meteorológico Nacional emitió la alerta amarilla para la región del Delta del Paraná a inicios de la semana, indicando que el frente de bajas presiones asociado al Súper Niño podría generar precipitaciones superiores a los 200 mm en los próximos diez días. Los modelos de la Universidad Nacional de La Plata pronostican que el nivel del agua del río podría superar los 2,5 m en los tramos más bajos, lo que pondría bajo riesgo a más de 4 000 cabezas de ganado que pastan en las islas de Entre Ríos y en la ribera de la provincia de Buenos Aires.
Frente a esos pronósticos, los ganaderos de la zona iniciaron la evacuación de los animales el lunes, antes de que las primeras crecidas empezaran a afectar la infraestructura. Según datos del Sindicato de Ganaderos del Delta, alrededor de 2 200 vacas y 800 toros fueron trasladados a terrenos más altos de la zona de San Pedro y a granjas en la zona de Tigre. La operación se realizó con la ayuda de 15 camiones de carga y 30 vehículos particulares que sirvieron de apoyo logístico. En total, se movilizaron unas 3 500 cabezas, aunque los productores advierten que otras 800 podrían quedar atrapadas si las lluvias continúan.
“Nos estamos moviendo lo más rápido que nos permite la logística, porque una vez que el nivel del agua suba, la carretera que conecta la isla con la zona continental se vuelve intransitable”, explicó Carlos Méndez, presidente de la cooperativa de productores de la isla de San José. Méndez señaló que la carretera principal, la ruta provincial 21, ya presenta varios tramos inundados y que los puentes de acceso están bajo la marca de “peligro”. “Si no sacamos los animales ahora, mañana podríamos perder cientos de cabezas por la falta de alimento y por el aislamiento total”, añadió.
La escasez de infraestructura es un problema de larga data en el Delta. Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la zona cuenta con menos de 40 km de caminos pavimentados y la mayor parte del tránsito se realiza por caminos de ripio que se vuelven fangosos con cualquier lluvia. La falta de puentes adecuados obliga a los ganaderos a depender de embarcaciones de bajo calado para cruzar los canales, una tarea que se complica cuando el nivel del agua sube rápidamente.
Las autoridades provinciales, encabezadas por la subsecretaría de Desarrollo Rural de Entre Ríos, han puesto a disposición una flota de tres barcos de carga del Gobierno provincial y han coordinado la presencia de la Policía de la Provincia para garantizar la seguridad de los operarios. “Estamos trabajando en conjunto con los productores para que la evacuación sea lo más ordenada posible. La prioridad es evitar pérdidas de ganado y garantizar la alimentación de los animales durante la emergencia”, declaró la subsecretaria de Desarrollo Rural, Laura Fernández, en una entrevista telefónica.
Los expertos en clima advierten que el fenómeno del Súper Niño puede prolongarse hasta finales de septiembre. El Centro de Estudios del Clima de la Universidad de Buenos Aires señaló que la zona del Delta es particularmente vulnerable porque combina alta pluviometría con su topografía plana y la presencia de numerosos canales que facilitan la expansión del agua. “En escenarios como este, la planificación preventiva es clave. Los ganaderos que movilizan sus rebaños antes de que se produzca la crecida reducen significativamente el riesgo de mortalidad y de pérdida de productividad”, explicó el climatólogo Diego Salazar.
A medida que avanza la semana, los productores continúan monitorizando la situación. En la isla de San Pedro, donde ya se han trasladado 1 200 cabezas, los ganaderos están preparando alambre de púas y sistemas de drenaje improvisados para evitar que el agua se acumule en los corrales temporales. “Tenemos que improvisar, pero también mantener la salud del rebaño. Vamos a reforzar la alimentación con forrajes secos y concentrados, porque la pastura natural se está ahogando”, comentó María González, encargada de una finca de 250 vacas.
El impacto económico de la evacuación todavía se desconoce, pero la Cámara de Ganaderos de Entre Ríos estima que la interrupción de la producción podría generar una pérdida de entre 15 y 20 millones de pesos si las inundaciones llegan a cubrir la mayor parte de la zona. Por su parte, el Ministerio de Agricultura de la Nación ha anunciado la posibilidad de habilitar líneas de crédito de emergencia para los productores afectados, aunque los trámites aún están en fase de definición.
En los últimos años, el Delta del Paraná ha experimentado un aumento de la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos, lo que ha llevado a los ganaderos a replantear sus estrategias de manejo. La experiencia con el Súper Niño de 2023, que provocó inundaciones de hasta 1,8 m y obligó a la evacuación



