Casi 9.000 empresas cerraron en los primeros seis meses del año
En junio se registraron 709 bajas de compañías frente a mayo, sumando 8.734 cierres desde enero. El empleo formal cayó 1,5 % interanual, mientras que el número de monotributistas aumentó en casi 16 mil.
La Secretaría de Trabajo informó que en junio de este año el registro de empleadores se redujo a 481.015, frente a los 489.749 que había en diciembre de 2025. En el mismo período la cantidad de trabajadores registrados pasó de 9.559.457 a 9.423.047, lo que representa una pérdida de 136.410 puestos de trabajo.
Entre los cierres de empresas, junio mostró 709 bajas respecto a mayo, concentrándose en los sectores de comercio e industria manufacturera. En los seis primeros meses del año, el total de empresas que dejaron de estar registradas alcanzó los 8.734, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
En el ámbito del empleo asalariado, la variación interanual fue negativa en 1,5 %, equivalentes a 147.900 trabajadores menos. El sector privado registró la mayor caída, con una disminución del 1,9 % (121.000 puestos), mientras que el sector público perdió 30.500 empleos, una caída del 0,9 %.
Al mismo tiempo, el número de monotributistas creció de 2.190.948 a 2.206.788 en junio, un aumento de 15.840 contribuyentes. Este incremento, aunque modesto frente a la pérdida de empleos formales, indica una tendencia a la informalidad y a la sustitución del empleo registrado por regímenes simplificados.
Comparando con la base de noviembre de 2023, cuando el sistema de riesgos del trabajo contabilizaba 512.357 empleadores y 9.857.173 trabajadores, la caída acumulada hasta junio de 2026 se tradujo en 31.342 empresas menos (un 6,1 % del total) y 434.126 puestos de trabajo perdidos (un 4,4 %).
La SRT explicó que la reducción de empleadores ha sido sostenida durante más de una década, con una breve recuperación tras la pandemia. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la mayor parte de la caída se concentró en unidades productivas de menor tamaño. Los especialistas apuntan que gran parte de los cierres corresponde a empresas con menos de tres años de antigüedad, que no logran absorber los costos de inversión y los gastos iniciales en un contexto de caída del consumo.
Otros factores que inciden en la disminución de la actividad son la devaluación, la “motosierra” que afectó particularmente a la construcción por la paralización de obras públicas y privadas, y la reducción de empleo en la industria manufacturera y en organizaciones vinculadas al sector público. Algunas empresas medianas y grandes también cerraron, mientras que otras cambiaron su modelo de negocio, pasando de la producción a la comercialización de bienes importados, lo que redujo la cantidad de empleados necesarios.
La Secretaría de Trabajo subrayó que la contracción del stock de empresas no se debe exclusivamente a un volumen históricamente alto de cierres, sino a una marcada debilidad en la apertura de nuevas unidades productivas. La escasa creación de firmas no compensa la salida natural de empresas del sistema, generando una asimetría que explica la pérdida de empleadores más que una aceleración atípica de los ceses de actividad.
En conjunto, la caída del empleo formal se debe a la combinación de la reducción de puestos en los sectores privado y público, el aumento de la informalidad y el crecimiento de los monotributistas, que quedan fuera del seguro de riesgos del trabajo obligatorio. La tendencia sugiere que, sin una recuperación en la natalidad empresarial y sin políticas que favore



