Eckhart Tolle llama a centrar la vida en el ahora
El autor de “El poder del ahora” sostuvo que la mayor parte del sufrimiento nace de vivir atrapado en recuerdos y expectativas. En una charla reciente en Buenos Aires explicó por qué el presente debería ser el eje de la existencia y cómo esa postura cambia la forma de percibir el dolor.
Eckhart Tolle, escritor y conferencista reconocido a nivel internacional, volvió a la escena pública argentina para presentar una serie de reflexiones sobre la atención plena. La charla, organizada por la editorial que publica sus obras en español, se llevó a cabo en el Auditorio del Centro Cultural Kirchner y reunió a más de 300 personas que buscaban profundizar en su propuesta de “vivir el ahora”.
Tolle, autor de los best‑sellers “El poder del ahora” (publicado en 1997) y “Una nueva tierra” (2005), ha vendido más de 30 millones de copias en todo el mundo y sus enseñanzas son seguidas por miles de grupos de estudio. En la presentación, el conferencista enfatizó que el sufrimiento humano tiene una raíz común: la identificación constante con el pasado y el futuro. “Gran parte de lo que sentimos como dolor, ansiedad o frustración proviene de la mente que se aferra a lo que ya pasó o que se proyecta hacia lo que aún no ocurre”, declaró frente al micrófono.
El mensaje central de Tolle es que la atención plena no es una técnica de meditación aislada, sino una reorientación de la conciencia. Según el autor, cuando la mente se mantiene en un estado de vigilancia permanente sobre lo que “fue” o “será”, se pierde la capacidad de experimentar la vida tal como se presenta. “Hay que hacer del ahora el foco primario de la vida”, afirmó, subrayando que la experiencia del presente es la única que realmente pertenece al individuo.
Durante la charla, Tolle citó estudios de neurociencia que indican que la actividad de la corteza prefrontal —la zona asociada al pensamiento analítico y a la planificación— disminuye cuando la atención se dirige al momento presente. En contraste, la actividad del sistema límbico, vinculado a la respuesta emocional, se regula cuando la mente no está atrapada en narrativas pasadas o futuras. El conferencista explicó que esta “desactivación” de la rumiación mental reduce la intensidad de emociones negativas y favorece una sensación de calma interior.
Los asistentes tuvieron la oportunidad de formular preguntas. Una joven universitaria de la Ciudad de Buenos Aires comentó que, a pesar de haber leído los libros de Tolle, le costaba aplicar la teoría en la rutina diaria. El autor respondió que la práctica no requiere horarios extensos ni técnicas complicadas: “Basta con observar, sin juzgar, los pensamientos que aparecen y volver la atención al cuerpo, a la respiración, al sonido que te rodea”. En palabras simples, el proceso consiste en reconocer que el pensamiento es un fenómeno transitorio y no la esencia del ser.
El discurso de Tolle también abordó la relación entre la conciencia del presente y la acción social. El conferencista sostuvo que, al liberarse del peso del pasado y la ansiedad del futuro, las personas pueden actuar con mayor claridad y compromiso. “Cuando el ego se disuelve en la experiencia del ahora, la motivación para ayudar a los demás surge de forma natural”, explicó, vinculando su propuesta espiritual con una ética de responsabilidad colectiva.
En el contexto argentino, la figura de Tolle ha ganado terreno en los últimos años, especialmente entre jóvenes profesionales que buscan alternativas a los enfoques tradicionales de la salud mental. Según datos de la Cámara Argentina del Libro, las ventas de sus obras aumentaron un 15 % en 2023, y varios centros de meditación citan sus enseñanzas como base de sus programas. Expertos en psicología reconocen que, aunque la propuesta de Tolle no sustituye la terapia clínica, sí complementa estrategias de reducción de estrés y mejora del bienestar.
Al cerrar la charla, Tolle dejó una reflexión que resonó entre el público: “El ahora no es solo un momento; es la puerta que nos permite vivir sin el peso del pasado ni la carga del futuro”. La invitación, según él, es práctica: observar cada acción cotidiana —desde el café de la mañana hasta la conversación con un amigo— como una oportunidad para permanecer presente.
La jornada concluyó con la firma de libros, donde cientos de lectores recibieron ejemplares autografiados y compartieron breves testimonios sobre cómo la idea de vivir en el presente había influido en sus decisiones recientes. Para Tolle, ese intercambio es la prueba de que su mensaje sigue encontrando eco en una sociedad que, a su juicio, necesita “despertar” a la realidad del ahora para aliviar



