Argentinos compran récord de 3,3 mil millones de dólares
En julio, más de 1,7 millones de personas fueron a cambiar pesos por dólares, alcanzando la mayor cifra de compras de divisas desde octubre 2025. El Banco Central reportó que el total de la operación supera los 3.300 millones de dólares, una señal clara de la inquietud que vive la población ante la inflación.
El último reporte del Banco Central muestra que en el mes de julio los argentinos compraron 3.319 millones de dólares, el monto más alto registrado en los últimos dos años y medio. La cifra se traduce en que 1,7 millones de personas fueron a la banca o a casas de cambio autorizadas a adquirir la moneda extranjera, superando el pico anterior de 1,6 millones de noviembre 2023.
Ese nivel de demanda no llega por casualidad. Desde la última mitad del año pasado, la inflación se ha mantenido por encima del 120 % anual y el tipo de cambio oficial se ha depreciado de forma sostenida. Cada vez que la cotización del dólar sube, el bolsillo de los consumidores se resiente y la necesidad de proteger el ahorro se vuelve más urgente. “Los argentinos ven al dólar como el refugio más seguro para su dinero, y la presión sobre el tipo de cambio oficial se refleja directamente en la cantidad de gente que busca comprar la divisa”, explicó la economista de la Universidad de Buenos Aires, Laura Méndez.
El Banco Central, que lleva un registro detallado de todas las operaciones de compra de dólares realizadas a través de los canales oficiales, indica que el incremento de julio supera en un 12 % al de junio y en un 35 % al de julio del año pasado. La tendencia no es aislada; en los últimos ocho meses la compra de divisas ha mostrado una clara alza, con picos en los meses de abril y junio, cuando la inflación alcanzó sus niveles más altos del trimestre.
Para entender el trasfondo, hay que mirar también las restricciones cambiarias que el gobierno ha mantenido desde 2020. El llamado “cepo cambiario” limita la cantidad de dólares que una persona puede comprar al mes, pero esas barreras se han flexibilizado en algunos momentos, lo que ha generado flujos de compra concentrados cuando se anuncian nuevas medidas. En julio, el Ministerio de Economía anunció una ampliación temporal del cupo de compra para los ahorristas con ingresos formales, lo que, según analistas, impulsó la masiva afluencia a los bancos.
El aumento de la demanda también se refleja en la brecha cambiaria. Mientras el dólar oficial cerró el mes en 380 pesos, el mercado paralelo —el llamado “dólar blue”— rondó los 740 pesos. La diferencia de más del 90 % entre ambas cotizaciones ha alimentado la percepción de que la única forma de evitar la pérdida de valor es comprar dólares al tipo oficial, aunque sea con restricciones.
Los datos del Banco Central indican que el 68 % de las compras provino de personas que declararon ingresos formales, mientras que el resto correspondió a trabajadores informales y pequeños empresarios que buscan proteger sus negocios. Entre los sectores más activos están los de la construcción y la agroindustria, donde la volatilidad del tipo de cambio afecta directamente los costos de insumos importados.
El gobierno, por su parte, ha defendido su política cambiaria como una medida necesaria para evitar una fuga masiva de reservas internacionales. En una entrevista reciente, el ministro de Economía sostuvo que “la compra de dólares a través de los canales oficiales es la vía más segura para preservar la estabilidad del sistema financiero”. Sin embargo, críticos del régimen cambiario argumentan que la escasez de dólares en el mercado oficial genera una presión adicional sobre el mercado informal, encareciendo la moneda para quienes no pueden acceder a la compra oficial.
En la calle, la gente comenta la situación con una mezcla de resignación y esperanza. “Yo compré dólares en julio porque no sé cuánto más va a subir la inflación. No me gusta pagar tanto por el blue, pero tampoco confío en la política del gobierno”, dijo María, una empleada de comercio minorista que acudió a su sucursal bancaria para adquirir la moneda.
Los analistas financieros advierten que, si bien la compra de dólares puede ser una estrategia de corto plazo para resguardar el poder adquisitivo, no elimina el riesgo de una devaluación abrupta o de nuevas restricciones. “Los mercados son volátiles; lo que hoy parece una buena decisión puede volverse costosa si el gobierno decide endurecer aún más el acceso a la divisa”, señaló Carlos Ortega, analista de la firma de inversión Global Capital.
En conclusión, el récord de 3,3 mil millones de dólares comprados en julio refleja una combinación de alta inflación, restricciones cambiarias y una creciente desconfianza en la estabilidad del peso. Mientras el Banco Central registra la mayor cifra de compras en casi tres años, la brecha entre el tipo oficial y el blue sigue ampliándose, y la población continúa buscando la forma más segura de proteger su ahorro en medio de una economía que muestra señales de incertidumbre.



