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Intendenta de Avellaneda nombra sala escolar con su propio nombre

Magdalena Sierra, al frente del municipio tras la renuncia de su esposo, inauguró una sala multiespacio en la escuela secundaria Nº 4 de Gerli que lleva su nombre. La decisión ha despertado críticas de la oposición y de dirigentes peronistas porque el reglamento provincial exige un proceso y, en caso de homenajes a personas vivas, una excepción que no quedó clara.

Redacción Tiempo REAL · Publicado el 15 de septiembre de 2026 - 01:52hs

A menos de dos meses de asumir la intendencia interina, Magdalena Sierra estuvo presente en la apertura de una nueva dependencia de la escuela secundaria Nº 4 de Gerli. El espacio, descrito como “multiespacio”, pasó a llamarse “Magdalena Sierra”, según la publicación que la propia intendenta compartió en sus redes sociales.

Sierra llegó al cargo en julio, cuando su esposo, Jorge Ferraresi, renunció a la intendencia para ocupar el puesto de jefe de asesoramiento institucional, una posición que, según analistas locales, podría servirle como trampolín para una futura candidatura a la gobernación de la provincia. Desde entonces, la figura de la pareja ha sido central en la política bonaerense.

La denominación de la sala no pasó desapercibida. Varios sectores de la oposición y también dirigentes del propio peronismo cuestionaron la medida, argumentando que el nombre viola la normativa de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia. En el proceso de selección, según informó la fuente, se barajó también la opción “Héroes de Malvinas”, pero finalmente se optó por el nombre de la intendenta en ejercicio.

El reglamento bonaerense que regula los homenajes en instituciones educativas establece criterios claros. Para que un espacio lleve el nombre de una persona, deben cumplirse “reconocidas virtudes cívicas” y la trayectoria debe haber contribuido al desarrollo de la comunidad. Además, la norma exige la participación de la comunidad educativa: alumnos, docentes, familias y otros integrantes deben presentar propuestas, se conforma una terna y la decisión se eleva a las autoridades competentes.

Un punto clave del marco normativo es la restricción de que, para homenajes a personas, deben haber transcurrido al menos diez años desde su fallecimiento. Cuando no se cumple ese requisito, la normativa permite solicitar una excepción, aunque no detalla quién y bajo qué condiciones puede concederla. La intención de la regla es evitar que los nombres de establecimientos o dependencias queden vinculados a decisiones coyunturales o a impulsos políticos de turno.

En el caso de la sala “Magdalena Sierra”, la falta de información sobre el procedimiento seguido y la ausencia de una excepción formal plantean dudas. La oposición ha pedido que se aclare si se respetó la participación de la comunidad educativa y quién autorizó la excepción al requisito de los diez años. Mientras tanto, la intendenta se mostró satisfecha con el nuevo espacio, que según sus palabras “brindará a los estudiantes un lugar de estudio y encuentro”.

El episodio vuelve a poner en la agenda la discusión sobre la influencia del poder local en decisiones que, en teoría, deben ser fruto del consenso escolar. Si bien la normativa busca preservar la neutralidad de los homenajes, la práctica muestra que la política municipal sigue encontrando vías para dejar su huella en la vida cotidiana de los vecinos. La polémica continuará mientras no se conozcan los detalles del proceso que dio origen al nombre de la sala.

Publicado el 15 de septiembre de 2026 - 01:52hs

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